NUESTRA APARENTE RENDICION

La estridencia del silencio

Félix Félix Félix

 

¿Tiene sentido la muerte? Tengo días haciéndome esa pregunta. ¿Existe el destino? ¿Cómo explicarse que Félix Ernesto Chávez vino a encontrar la muerte en México?

Ésta es la última entrada de su blog, “El bosque escrito”:

“Estoy en la Ciudad de México y llueve. El silencio de mi estancia se interrumpe por estridentes tonos telefónicos o por la cercanía con que parecen volar los aviones, no sé si despegando o a punto de aterrizar.

Cumplo mi cuarto día en un sitio donde pude una vez emigrar, y que hoy me recibe de paso; una ciudad monumental, caótica, desmesurada, como si la extensión sobre la altiplanicie pretendiera llenar un vacío en una forma barroca contemporánea. De día, sentado en la cocina mientras tomo una taza de chocolate, he sentido repicar en la calle las estridencias del carro de la basura. Todo en el Distrito Federal es estridencia: las voces de los comerciantes, los conductores gritando, los atestados comercios, los colores y olores, la brutal uniformidad de ciertas expresiones, la risa y la alegría, el horizonte volcánico, la fértil imaginación. También las esperanzas y los silencios.”

Félix era doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad Autónoma de Barcelona, y en el momento de su muerte trabajaba en el Departamento de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid. Murió el martes 12 de junio. Me enteré porque una amiga que teníamos en común, Charlene Dilla, me mandó un mensaje muy doloroso a Facebook.

Me dolió mucho la muerte de Félix. No lo conocía, no era mi amigo, pero que viniera a encontrar la muerte aquí, en este país, hizo que me sintiera responsable. Qué vergüenza, pensé, qué pena que como país no podamos ofrecer un entorno seguro a quienes nos visitan ni a quienes vivimos aquí.

“El joven profesor y poeta cubano Félix Ernesto Chávez López falleció este martes en la Ciudad de México, víctima de las heridas sufridas durante un violento asalto. Chávez, de 35 años, recibió 17 puñaladas al tratar de defender a su familia durante un robo con violencia ocurrido en el barrio Colonia del Valle. Su tío, Ismael Martínez Venegas, de 65 años, y dos mujeres fueron asesinadas por los asaltantes.”

Seguro hubiéramos sido muy buenos amigos, de conocernos. Leo que sus líneas de trabajo eran la literatura escrita por mujeres en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. Al fallecer trabajaba en el rescate de la generación de autoras románticas cubanas y españolas poco reconocidas.

Su nombre literario era Félix Hangelini, autor del ensayo La construcción de las olas (2003) y del poemario La Devastación; la imaginación de la bestia (2006). Escribió además Restauración de la luz, con el que quedó finalista del Premio Internacional Sant Jordi de Poesía 2007.

Y murió en mi país de una manera violenta. Un accidente, una tontería, una tragedia. Sólo estaría aquí unos días.

El destino no existe, me dijo mi maestro de budismo cuando lo cuestioné al respecto. Existen entramados de circunstancias que, cuando son adversas, provocan estas tragedias. Y en México hoy día vivimos en un entorno de violencia, un caldo espeso en el que fermentan estos hechos terribles que duelen a muchos.

Félix encontró en la Ciudad de México la estridencia del silencio.

Información adicional

  • Publicado originalmente en:: Gabriela Lara

6 comentarios

  • Sobreviviente exiliado.

    Compasión encarnada: por el héroe asesinado, por su familia, por todos nosotros. A mí casi me matan en un levantón (afortunadamente malogrado, gracias a los valientes trabajadores de una paletería que, cuando caí al suelo, me defendieron y auxiliaron con los cuchillos de picar fruta en las manos, y a una amiga entonces delegada que envió ambulancia, y a los paramédicos que no se dejaron amedrentar por los policías que reportaron por radio "una riña" y me quería bajar de la ambulancia, y a un hospital público que me recibió malherido, policontuso y multimadreado). En cuanto salí del hospital y pude caminar, me exilié de la Ciudad de México, para descubrir el terror de vivir y sobrevivir en esa idílica provincia que nunca existió, territorios perdidos en la narcoguerra donde impera la impunidad de narcopolíticos cómplices de los Z, Chapos, Familias... mal país, malos tiempos, a pesar de sus buenas gentes, como ustedes. Tiempo después leí en Cicerón: "El fuerte pelea de pie, y si cae, pelea de rodillas." De entonces, perdí y recuperé el habla y la escritura (aunque perdí recuerdos y competencias en varias lenguas), pero no me dejaré vencer, nunca. Seamos fuertes ante esta patria dura, infame.

    Sobreviviente exiliado. Enlace al Comentario
  • Sobreviviente exiliado.

    Compasión encarnada: por el héroe asesinado, por su familia, por todos nosotros. A mí casi me matan en un levantón (afortunadamente malogrado, gracias a los valientes trabajadores de una paletería que, cuando caí al suelo, me defendieron y auxiliaron con los cuchillos de picar fruta en las manos, y a una amiga entonces delegada que envió ambulancia, y a los paramédicos que no se dejaron amedrentar por los policías que reportaron por radio "una riña" y me quería bajar de la ambulancia, y a un hospital público que me recibió malherido, policontuso y multimadreado). En cuanto salí del hospital y pude caminar, me exilié de la Ciudad de México, para descubrir el terror de vivir y sobrevivir en esa idílica provincia que nunca existió, territorios perdidos en la narcoguerra donde impera la impunidad de narcopolíticos cómplices de los Z, Chapos, Familias... mal país, malos tiempos, a pesar de sus buenas gentes, como ustedes. Tiempo después leí en Cicerón: "El fuerte pelea de pie, y si cae, pelea de rodillas." De entonces, perdí y recuperé el habla y la escritura (aunque perdí recuerdos y competencias en varias lenguas), pero no me dejaré vencer, nunca. Seamos fuertes ante esta patria dura, infame.

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  • Mario Alberto

    En lo presonal coincido con tu maestro de budismo, no existe el destino. Ninguna muerte violenta sirve para nada, ni para la mezquindad de abrir una caja fuerte, cerrar la boca a alguien, apoderarse de una plaza o reprimir; sin embargo nuestra fragilidad y humanidad, sólo puede mirar con desesperación y horror, estos hechos.

    Mario Alberto Enlace al Comentario
  • Silvia

    Cada que leo estas trágicas situaciones me siento tan mal, y ahora es tan cotidiano saber de ellas, tener la seguridad de que muchos el día de hoy encontrarán la muerte de la peor manera en este país sin que haya más motivo para ello que la violencia desatada desde un decreto, desde el negocio de las armas y del poder, desde la voraz ambición y degradación que carcome a quienes dicen ser "representantes de un pueblo", desde la miopia de una sociedad que por ignorancia, conformismo, indiferencia o complicidad ha permitido que los corruptos crezcan y se les vea como merecedores de algún respeto.
    Pido porque permitan cambiar las circunstancias que hoy se viven en México, pido porque tengamos la capacidad y el valor de salir de esto. Lamento tanto la pérdida de todas y cada una de las personas inocentes que pierden la vida en estas circunstancias. Todas valiosas, todas queridas, a todas alguien las extrañará, llorará y deseará que aún estuviera aquí.

    Silvia Enlace al Comentario
  • Silvia

    Cada que leo estas trágicas situaciones me siento tan mal, y ahora es tan cotidiano saber de ellas, tener la seguridad de que muchos el día de hoy encontrarán la muerte de la peor manera en este país sin que haya más motivo para ello que la violencia desatada desde un decreto, desde el negocio de las armas y del poder, desde la voraz ambición y degradación que carcome a quienes dicen ser "representantes de un pueblo", desde la miopia de una sociedad que por ignorancia, conformismo, indiferencia o complicidad ha permitido que los corruptos crezcan y se les vea como merecedores de algún respeto.
    Pido porque permitan cambiar las circunstancias que hoy se viven en México, pido porque tengamos la capacidad y el valor de salir de esto. Lamento tanto la pérdida de todas y cada una de las personas inocentes que pierden la vida en estas circunstancias. Todas valiosas, todas queridas, a todas alguien las extrañará, llorará y deseará que aún estuviera aquí.

    Silvia Enlace al Comentario
  • Teresa Crmona

    Buda dijo:
    Esta existencia nuestra es tan efímera
    como las nubes de otoño.
    Observar el nacimiento y muerte de los seres
    es como contemplar los movimientos de un baile.
    La vida entera es como un relámpago en el cielo;
    se precipita a su fín como un torrente
    por una empinada montaña.

    Teresa Crmona Enlace al Comentario

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