NUESTRA APARENTE RENDICION

Carta de Diego Osorno

Atentado contra el Casino Royale de MonterreyLolita:
Hace un año apareciste con tu convite a una cosa cuyo nombre parecía embonar con lo que estaba ocurriendo en mi vida. Mi aparente rendición tenía cerca otras aparentes rendiciones que valía la pena acompañar para dar la batalla, así es que no dudé en formar parte de un proyecto que sobrevive, y no sólo eso, se propaga y crece, en buena parte por tu furor y el de una célula de colaboradores medio clandestinos que parecen decididos a subvertir con la escritura la cotidianidad de hoy, que es una mezcla de normalidad y sangre, de mentiras y muchas tristezas.

Para vivir mejor -como le pusieron a uno de esos efímeros esloganes gubernamentales - quizá lo que cualquiera debe hacer es no asumir la conciencia histórica y burlarse de la tentación de hacerle caso, equiparándola con una voz de ultratumba. La conciencia histórica no es cool: Es anacrónica, impertinente y antipatriótica (aunque el término conciencia histórica algunas veces es usado por los peores patrioteros para su verborrea). Nuestra Aparente Rendición, enhorabuena, le da un lugar digno en internet a la conciencia histórica para que recorra sus páginas, sin brassier, todos los días. Por eso me gusta estar aquí.
También un año después, cierta batalla personal (de la que hemos quedado en hablar cuando haga el otoño) me sigue pareciendo difusa, pero al mismo tiempo lo es un tanto menos. Meterme casi a diario a mirar, a leer, a aprender, a tratar de pensar, a imaginar, aquí a Nuestra Aparente Rendición, hace que vaya despejando tanta pinche bruma encima que hay en estos tiempos.
Pues eso.

 

PD. Royale.
Imaginad:
Empresarios pioneros y políticos de mierda
En el gran casino capitalista.
ESO ES MONTERREY.

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