NUESTRA APARENTE RENDICION

Tv Presidente o cuando la acción política se volvió un talk show

Por Darwin Franco

Cuando el país espera respuestas y acciones serias de las autoridades, a éstas se les ocurre que es el momento de abrir y generar “canales de comunicación” para que ahora “sí” los ciudadanos podamos preguntar y cuestionar al Presidente.

El esquema ideado por las autoridades consiste en dos talk shows donde Felipe Calderón, al puro estilo de la Señorita Laura, deja en claro que lo suyo (“lo suyo”) no son las acciones políticas sino la demagogia televisiva, ya que en una fina y minuciosa selección de “invitados-ciudadano” éste se presenta para responder a “todas sus preguntas”.

En Ciudadanos, Felipe Calderón (igual o más contento que cuando fue “guía de turistas” del programa The Royal Tour) no sólo pretendió demostrar que aún cuenta con la simpatía de la gente sino que además con toda destreza hace pasar invitados y políticos que –como él- viven en el país del no pasa nada. Con este talk show, el presidente nos recuerda aquellos viejos programas donde también “Se vale soñar” porque la violencia social, la pérdida de legalidad, los estados fallidos y los hermanos de políticos que cobran sus quesos en los casinos son: “Cosas de la vida” que suceden hasta en “Las mejores (peores) familias”. Lo único que nos ha quedado a deber es una emisión con los integrantes de El Equipo para que entonces sí hiciera pasar “a los desgraciados” que nos están invadiendo el país y que estos héroes anónimos detuvieron con el poder del rating.

 

Pregúnt@le al Presidente pretende ser la continuación virtual de ese supuesto “diálogo ciudadano”, pues con el pretexto del V Informe de Gobierno, el presentador Felipe Calderón está invitando a que todos los mexicanos le formuláramos una pregunta con la gran expectativa de que éste la contestará “en vivo” a toda la nación. Eso sí, y como pasa en todo reality show, “sólo contestará” a las preguntas que “USTED haga ganar con el valor de su voto”.  Fuera quedarán, entonces, aquellas preguntas críticas, feas, incómodas o fuera de lugar que no merecen ser contestadas en una emisión donde lo importante es enfatizar que la violencia social nos hace lo que el viento al copete de Peña Nieto. Nada.

 

Ante este esquema vertical (disfrazado de horizontalidad) de comunicación ideado por la Presidecia, no queda más que sentir rabia, pues de antemano se está menospreciando la capacidad de diálogo de los ciudadanos (como se hizo en aquel encuentro en El Castillo de Chapultepec con la Caravana por la Paz) al convertir sus preguntas, demandas e inquietudes en insumos políticos donde lo que importa no es la construcción social de soluciones (al fin de cuentas gana la pregunta más votada no la más importante/urgente) sino la capacidad de los políticos para ganar aún en la derrota.

 

¿En verdad creen que están ganando? ¿Quién en su sano juicio considera que tales estrategias de comunicación serían suficientes para cambiar la opinión pública que se tiene de la administración de Calderón? ¿En qué momento éste y su equipo consideraron que abrirse al diálogo ahora les daría buenos resultados? ¿Por qué no hicieron esto para preguntarnos si deseábamos entrarle a una guerra contra el narcotráfico?

 

¡Señor Presidente no es lo mismo responder que actuar, no es lo mismo ser político y líder que presentador, no es lo mismo tener un diálogo que simular una comunicación directa!

 

¡Bienvenidos todos al año de TV Presidente! ¡Qué pase el desgraciado!

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