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ZANE ALEJANDRO PLEMMONS ROSALES

 

 

Zane tomó su cámara y salió

 

Zane es un periodista de nacionalidad mexicana y estadounidense. Tiene 30 años. Le gusta viajar. Le gusta también tomar fotos. Es admirador de Pedro Infante y a juzgar por su perfil en una red social, no sólo lo admira sino que le sirve de inspiración.

Zane nació en Mazatlán, Sinaloa; es hijo de un ex marino estadounidense y una mexicana, por lo que su vida ha transcurrido entre ambos países, al igual que su formación académica y ejercicio profesional.

La familia de Zane afirma que tiene buen ojo para el tema criminal y fue eso lo que lo llevó a establecerse en los Estados Unidos, en San Antonio Texas específicamente, después de recibir amenazas mientras trabajaba en su ciudad natal colaborando para el periódico La I, donde cubrió sucesos relacionados con el cártel de Sinaloa.

La acción y la adrenalina le apasionan, comenta su familia.

Zane estaba en Nuevo Laredo sólo de paso. En ese momento se desempeñaba como reportero independiente. Tenía planeado viajar rumbo a Mazatlán el día en que desapareció, sólo que no llegó a tiempo para abordar el autobús, por lo que decidió pernoctar en un hotel de la localidad y tomar otro autobús al siguiente día. Su madre, María Dolores Plemmons, quien radica en San Antonio Texas, lo acompañó a registrarse en el Hotel Alameda y fue la última vez que lo vio.

Al no tener noticias de él los siguientes días, se comunicó con los familiares que debían albergarlo, quienes le notificaron que no había llegado.

Rastrearon su paradero y supieron que alrededor de las 10h de la noche del día en que lo dejó su madre instalado en el hotel -21 de mayo de 2012-, se escucharon disparos afuera, por lo que Zane tomó su cámara y salió a cubrir el enfrentamiento.

En Nuevo Laredo, así como en muchos estados del país, la situación en torno al crimen organizado es muy complicada. Los alcances que sus células tienen han permeado en todos los estratos de la población por lo que los medios de comunicación se involucran lo menos posible en el tema, ya que las represalias resultan brutales: ataques a las oficinas incluso con granadas, secuestro, intimidación y asesinato de periodistas. Es fácil suponer entonces que Zane fue el único periodista que presenció la balacera aquella noche.

Algunas horas después de los disparos, dos hombres armados se llevaron las pertenencias de Zane de su habitación, incluyendo su computadora portátil, después de exigir las llaves en la recepción. Él ya no regresó al hotel y no ha vuelto a ser visto. El hotel cerró unos días después y ahora la puerta luce con una gran cadena con candado.

Su familia ha denunciado la desaparición en ambos países, aunque sin resultados. El Consulado Estadounidense en Nuevo Laredo se pronunció anunciando que tenían ya conocimiento del caso y que mantendrían comunicación directa tanto con los familiares como con las autoridades locales para tratar de esclarecer esta desaparición.

Resulta relevante el hecho de que las cuentas bancarias de Zane no han tenido movimientos desde entonces, así como tampoco ha habido actividad en su cuenta de facebook, donde la última entrada escrita por él anuncia que su destino para ese día era Sinaloa -21 de mayo de 2012.

Zane es una persona inquieta. Sus viajes por El Salvador, Costa Rica, Guatemala, Estados Unidos y la misma República Mexicana dan cuenta de ello. Planeaba, después de su viaje a Mazatlán, trasladarse a Chile.

Ha habido varios pronunciamientos por su desaparición, uno de ellos hecho a través del Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia, donde exigen “tomar de manera inmediata las medidas necesarias para localizarlo en buen estado de salud y castigar a los responsables de estos hechos”, toda vez que México se ha convertido en uno de los lugares más difíciles del mundo para ejercer el oficio de periodista.

Al primero de septiembre de 2012, Zane continúa desaparecido.

 


Información adicional

  • Autor/a: Raquel Gutiérrez
  • Bio autor/a: Historiadora, museóloga y documentalista.
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