Tú y yo coincidimos en la noche terrible

EVARISTO ORTEGA ZÁRATE

Yo soy Evaristo Ortega Zárate

 

Mi nombre es Evaristo Ortega Zárate. Nací en Cerro del Tigre, una localidad de Colipa, en la sierra central de Veracruz, donde hoy habitan apenas unas 300 personas. Estudié en la Universidad Pedagógica Veracruzana y en 2004 me establecí en Misantla, la población más grande da la región. Ahí pronto cumplí mi sueño: fundar un medio de comunicación, el semanario Espacio, con mi amigo Ángel Cruz. Los dos éramos reporteros en periódicos locales y con nuestro sueldo pagábamos la impresión. Ángel murió de cáncer en el estómago un año y medio después. Yo seguí con el proyecto, que creció gracias a que redactábamos crónicas y reportajes a profundidad sobre corrupción y problemas sociales de la comunidad, entre otros temas. Luego comenzamos a vender anuncios e información pagada por los municipios, lo que me permitió comprar una imprenta y publicar el semanario a color. Aunque teníamos muchos detractores, en 2009 logramos que Espacio circulara por un tiempo en Xalapa, la capital del estado. Intenté distribuirlo en un territorio más amplio, pero fue muy difícil.

Desde niño me ha gustado trabajar de manera apasionada, perseverar, y el periodismo me abrió la posibilidad de tener muchos amigos. En el interior de México es común que los periodistas seamos populares en nuestra comunidad: somos personajes públicos. En 2009 consideré que debía aprovechar esa notoriedad para involucrarme en la política. El periodismo puede ser una plataforma para ocupar cargos públicos. Ese año trabajé para el Partido Acción Nacional en las campañas de las candidatas Irma Chedraui y Alba Leonila Méndez a diputadas federales. Desde que hay elecciones en Veracruz hemos sido gobernados por el mismo partido: el Revolucionario Institucional. Sin embargo, en Colipa ya gobernó el PAN.

            Me agrada ayudar a la gente necesitada. Movería al mundo para cambiar su situación. Por eso, en los meses posteriores, cree la asociación civil Juntos Construimos el Progreso de Colipa, cuyo propósito era atraer recursos para beneficiar a las personas con mayor índice de pobreza del municipio.

Entonces tuve la idea de que yo podría ser alcalde del lugar donde nací, pero Alba Leonila Méndez me auguraba pocas oportunidades. La carrera política, como la periodística, comienza desde abajo. Ella me recomendó acercarme a Francisco Mota Uribe, el Chito, quien fue alcalde de Colipa de 1998 a 2000. Había gente que desconfiaba de él debido a algunos episodios del pasado. El principal ocurrió en 2003, cuando lo detuvieron con otras seis personas en el malecón de Veracruz. Una de ellas era Manuel Vázquez Mireles, el Meme Loco, segundo al mando del Cártel del Golfo en la zona, según la Procuraduría General de la República. Francisco fue absuelto, vendió su rancho y se mudó a Baja California. Allá trabajó con un equipo de beisbol y se convirtió en un exitoso empresario.

A principios de 2010, cuando la violencia de la ‘guerra contra el narcotráfico’ en Veracruz crecía, el Chito regresó a Colipa y concordamos que yo iría como síndico en su fórmula para la alcaldía. Fernando Hernández Masegosa, otro ex alcalde de Colipa, quería volver a gobernar, también a través del PAN. Con él tuve varios conflictos, tanto personales como públicos. El comité del partido decidió que Fernando sería el candidato a la presidencia municipal, así que el Chito me indicó que competiríamos con otro partido: el Nueva Alianza.

El 19 de abril de 2010 fui con él al Comité Directivo Estatal del PAN en Xalapa para hablar al respecto. Nos acompañó Andrés Anglada Morgado, aspirante a la alcaldía de Nautla, municipio contiguo a Misantla. Al mediodía salimos del encuentro, en la Hummer blanca del Chito. Íbamos camino a la capital del estado cuando una patrulla nos detuvo. Los policías nos pidieron que bajáramos de la camioneta y luego nos subieron a su automóvil. Me pareció muy raro lo que estaba ocurriendo, así que le envié tres mensajes por teléfono móvil a mi hermana Irene: “Avísale a todos”, “Nos llevan en patrulla hacia Veracruz”, “Nos llevan detenidos”. Los uniformados se dieron cuenta de que estaba enviando mensajes y me quitaron el aparato. En ese instante desaparecí. Nadie ha vuelto a saber de mí.

 

Información adicional

  • Autor/a: Ricardo Garza Lau
  • Bio autor/a: Editor web de la revista Gatopardo.

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