NUESTRA APARENTE RENDICION

Riña de compadres

A la memoria de Óscar Isidro Ortiz Reyes, íntegro y digno hasta el final

El gobierno mexicano le reclamó a Washington por el contenido del Informe 2014 del Departamento de Estado sobre la situación de los derechos humanos en el país. La explicación está en el viraje que está dándose en la política sobre el tema.

Desde 1977 el Departamento de Estado  hace un informe anual sobre la situación de los derechos humanos en el mundo. Usualmente pasa desapercibido el que se refiere a México; la semana pasada la Secretaría de Relaciones Exteriores respondió al de 2014 con un breve comunicado pidiendo cambios en las “mecánicas unilaterales de revisión”, sin fundamentar lo que dice ni explicar lo que quiere.

Los informes de los tres últimos años son tan parecidos que el llamado Resumen Ejecutivo repite ideas y copia párrafos. Siempre dicen que la situación está mal, enumeran hechos y maquillan realidades incómodas. Lo demuestro.

 Washington sufrió un ataque de amnesia selectiva al hablar de los migrantes que tuvieron la desgracia de atravesar México. A mediados del 2014 se desencadena el escándalo por la invasión de menores no acompañados a los Estados Unidos. Para Barack Obama fue una “tragedia humanitaria” y para resolverla conversó con Enrique Peña Nieto en junio de 2014. Ignoramos lo que se dijeron, sabemos que desde entonces el programa mexicano Frontera Sur hace el trabajo sucio de Washington encarcelando y deportando migrantes. 

Emilio González González estudia el tema y me proporcionó unas inquietantes cifras recibidas del Instituto Nacional de Migración. En 2013, México deportó a 6,651 guatemaltecos, hondureños y salvadoreños; en 2014, ya fueron ¡113,583! y cuando termine 2015 superarán los 150 mil. Después de junio del 2014 el Departamento de Estado calla sobre los maltratos y extorsiones que padecen los migrantes de manos de delincuentes y autoridades mexicanas.

Dado que esta forma de manejar los temas incómodos es lo común en estos Informes anuales, sostengo que el reclamo mexicano responde, más bien, a un viraje de fondo en la política mexicana. En algún momento del año en curso el peñanietismo se decidió a frenar o neutralizar las críticas y señalamientos del exterior. Y para demostrar que va en serio le levantó –un poquito– el tono de voz a Washington.

El momento más claro del viraje fue el agarrón que se dieron sobre la tortura –entre el 9 de marzo y el 5 de abril de este año– el gobierno de México y Juan Méndez, relator especial de las Naciones Unidas. México enfureció porque Méndez escribió que “la tortura y los malos tratos son generalizados en México”. Lo curioso es que un año antes (mayo de 2014) Juan Méndez había presentado conclusiones preliminares y aseguró que "aún persiste una situación generalizadadel uso de la tortura y malos tratos en México". En 2014 Relaciones Exteriores le agradeció las recomendaciones, y en 2015 se le lanzó a la yugular.

El mismo comportamiento se observa en Ayotzinapa. Para responder a las críticas, el gobierno mexicano invitó –y hasta financió– a un grupo interdisciplinario de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; en el Informe que rindió este grupo el pasado lunes hablaron de que está cayendo una “nube de silencio” sobre el tema. Así era antes.

El retroceso también se advierte en la remoción de Miguel Sarre a la candidatura para formar parte del Comité contra la Tortura de la ONU; quitaron al experto y pusieron a un diplomático experimentado en seguir las instrucciones gubernamentales. En círculos bien informados aseguran que crece la añoranza en el ejecutivo por los suaves modos de Raúl Plascencia, el anterior presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos; les indigestan cada vez más las decisiones y pronunciamientos del titular, Luis Raúl González.

El esfuerzo por acallar voces incómodas ni resuelve el drama de las víctimas abandonadas, ni frenará el escrutinio internacional porque México ya está, por fortuna, abierto al mundo. Hay que reconocer que el gobierno tendrá aliados, y entre ellos destaca Washington, cuya complicidad desaparecerá cuando la comunidad de derechos humanos de aquel país, o algún congresista, descubran que los Informes sobre este tema en México son complacientes, mañosos y poco útiles.

En ese marco ubiquemos el críptico reclamo mexicano por el Informe anual del Departamento de Estado. Es el típico desplante de una riña entre dos alegres compadres a los que importa muy poco lo que pasa con las víctimas.

 

 

 

La honestocracia

Buenas noticias. La agenda de prioridades se redefine porque algunos vencedores en las elecciones prometen lanzarse contra los corruptos. Cumplirán si la sociedad los acompaña y vigila.

Coincido con Andrés Manuel López Obrador: la prioridad debe ser acabar con la deshonestidad. Es un buen punto de partida para la regeneración. Morena tendrá mucho trabajo porque regresa a una ciudad deteriorada por la epidemia de moches, abusos e ineptitudes que brotan por doquier.

El urbanismo salvaje ha destrozado los bosques del sur y los barrios y colonias de la ciudad. Ha sido un negocio fenomenal para algunos empresarios y funcionarios. Tomando como base cifras oficiales en marzo (“Conjura defeña” 4 de marzo de 2015) aseguré que, en una década, los cambios de uso de suelo ilegales generaron ingresos ilícitos por 203 mil millones de pesos. El gobierno de Miguel Ángel Mancera guardó silencio.

Andrés Manuel y Morena tienen competidores. Los triunfadores en Nuevo León y Jalisco también aseguran que limpiarán la mugre y ordenarán la casa. Ninguno da detalles sobre cómo lo harán, pero su discurso confirma que algunos gobernantes entienden el hartazgo social por el saqueo. Aquel que rinda mejores cuentas en ese terreno engrosará la creciente lista de precandidatos a la presidencia.

La competencia se da en todos los niveles. Las victorias capitalinas de Morena metieron inmediatamente a Ricardo Monreal como candidato a la jefatura de gobierno capitalina de 2018. Gobernará la delegación Cuauhtémoc donde se concentra el mayor número de puntos de distribución de drogas en la capital. Por tanto, para erradicar la corrupción tendrá que manejar el gigantesco problema de la infiltración del crimen organizado en las estructuras de gobierno.

La geografía sazona el guisado político capitalino. La Cuauhtémoc colinda con la Miguel Hidalgo donde triunfó Xóchitl Gálvez. Ante la mortandad de los cuadros históricos del PAN, Xóchitl llega con una frescura, carisma y enjundia que opaca a un panismo capitalino deslavado. Llega, además, con el hambre de quien desea obtener un reconocimiento que le han regateado una y otra vez. En la Miguel Hidalgo el nido de corrupción anida en las construcciones ilegales.

Ninguno de los arriba mencionados la tendrá fácil. La corruptocracia está bien atrincherada en la sociedad y el Estado y hasta ahora ha sido capaz de derrotar a quienes la han amenazado. En 1982, Miguel de la Madrid llegó a Los Pinos decidido a combatirlos y fue derrotado. Terminó jugando el triste papel del telonero que preparó el escenario para que Carlos Salinas de Gortari se dedicará a vender bienes públicos que fueron el trampolín para multimillonarios como Carlos Slim y Ricardo Salinas Pliego.

En 2015 no se dejarán. Y el primer aviso llegó diez días después de las elecciones. Esta semana la Asamblea Legislativa del DF intenta dar un albazo y aprobar, en una sesión extraordinaria, el cambio de uso de suelo de 50 predios. Inspirados en la impunidad de que disfura el partido Verde están dispuestos a cumplir, supongo, con algún compromiso pactado con los “desarrolladores”, a sacar el dinero para cubrir adeudos incurridos en la campaña o a llevarse la  última tajada, esa que les endulzará el tiempo que podrían estar fuera del presupuesto.

Fue alentadora la rapidez de reacción de las organizaciones vecinales de la capital. Suma Urbana, entre otras, denunciaron inmediatamente el atraco que están intentando hacer los asambleístas ante la pasividad de Miguel Ángel Mancera que también quiere ser presidente. El desenlace es incierto aunque Morena ya se opuso.

La honestocracia se consolidará si se ve acompañada y vigilada por la sociedad organizada. La situación es novedosa. El impulso a favor del cambio se está dando en ciudades —Monterrey, Guadalajara y el Distrito Federal— con niveles altos de tejido social —organismos sociales y empresariales, medios independientes y ciudadanía informada. De este empuje social depende el avance, retroceso o estancamiento de la regeneración.

Es notable la fluidez de los acontecimientos. El enojo social se reflejó en las urnas y abrió algunos resquicios a la esperanza. Corresponde a quienes gobiernan demostrar con hechos quién tiene más imaginación y consistencia en la limpieza de la casa; toca a la sociedad organizada acompañarlos y acicatearlos. De manera simultánea se libra una guerra de movimientos y de trincheras. Así de simple y de complicado es el cambio.

 

 

 

Homeland Security en Monterrey I

No es común que un Agente Especial del Homeland Security de los Estados Unidos dé una entrevista on the record. Uno de ellos, llamado Óscar Heglibse, platicó la primavera pasada conmigo en Austin, Texas, después del estreno de Lo que reina en las sombras, un extraordinario documental dirigido por Bernardo Ruiz en el que este súper policía aparece lo mismo conduciendo una Harley Davidson que trabajando en el Centro de Inteligencia de El Paso. La conversación giró en torno a la presencia de Heglibse en Monterrey durante el 2008 y 2009, justo los años en que la violencia mafiosa comenzó a ascender en el noreste de México. Nuestro encuentro fue supervisado desde Washington, DC por una funcionaria que oía lo que comentábamos a través de un equipo telefónico e intervenía de vez en cuando amablemente.

 

-¿ Los Zetas sabían de tu presencia en Monterrey?

- Sí, claro. Y no nada más de la presencia mía. Específicamente tienen inteligencia de cuántos agentes federales, estadounidenses o ni siquiera agentes, enlaces, pueden estar trabajando con el consulado de Estados Unidos en Monterrey. Claro que tienen su red de inteligencia.

 

- ¿Cómo opera esa red de inteligencia?

- Simplemente con hacer vigilancia en los consulados. Hacer vigilancia de los vehículos que salen de consulados. Se seguían a las casas. Se toman detalles para inteligencia de ellos. En las plazas, en la frontera, no era raro ver que cuando entrábamos —por ejemplo— a la carretera a Nuevo Laredo, en cuanto pasábamos la garita, teníamos los vehículos que nos estaban vigilando para asegurarse ellos que no íbamos a Nuevo Laredo a hacer cualquier clase de operación. Normalmente salíamos de la ciudad lo más pronto posible para entrar a los Estados Unidos. Y nosotros sabíamos que nos vigilaban, para asegurarse que no estábamos haciendo ninguna otra clase de operación. Y también, lo que teníamos entendido, es que era una manera de asegurarse de que no nos pasara algo y calentaran la plaza, por el simple hecho de que nos pasó algo.

 

- Así es que los Zetas, entre comillas, “los cuidaban”.

- Exacto.

 

- ¿Tus tatuajes y apariencia latina generó sospechas en círculos oficiales y también en la mafia?

- Sí. Fuentes nuestras nos empezaron a reportar de que Los Zetas, específicamente Miguel Treviño y El Canicón, que estaba en ese tiempo de jefe de plaza ahí en Monterrey, no estaban seguros de que yo era un agente federal, simplemente por mi apariencia y mandaron pedir que se hiciera inteligencia para que se aseguraran de que yo sí era un agente y no era gente de otro cártel que estaba tratando de hacer ataques contra ellos. Entonces, por vigilancia y por otros medios, se determinó que sí era yo el jefe de Homeland Security ahí en Monterrey. Entonces, para mí era algo que no lo tenía, porque es mejor que sepan quién eres a que te confundan con alguien más. Y era simplemente por el hecho de que los tatuajes, mi apariencia… También con el apellido, el apellido que tengo es alemán. Entonces no “matcheaba” con lo que ellos tenían previsto de un agente americano.

 

- ¿ Miguel y Omar Treviño operaban en Monterrey desde aquel entonces?, ¿o es algo nuevo esto que pasó?

- No, ellos tenían influencia ahí desde aquel tiempo. Teníamos informes, teníamos reportes de que ahí se mantenían en la ciudad. De Lazcano teníamos reportes de que no dormía por días. Y cuando se cansaba visitaba a un doctor en Monterrey que le inyectaba las mismas medicinas que usaba Michael Jackson para dormir. Y entonces viajaba cuando se cansaba, que tenía que dormir, viajaba a Monterrey. El doctor le inyectaba y dormía por días, con guardias, claro. Se sentían seguros en Monterrey.

 

- ¿Los Zetas se sentían seguros en Monterrey?

- Y en San Pedro Garza García.

 

 

La guerra por Nuevo León

La geopolítica del crimen organizado se mueve en Nuevo León. Los próximos cambios de gobierno están moviendo el mapa de los cárteles de la droga, dueños de una de las plazas más cotizadas e importantes del país, para el trasiego y venta de droga.

La masacre a tiros de diez personas en un centro de distribución de cerveza del municipio de García, el municipio donde vive el gobernador electo Jaime Rodríguez “El Bronco” es un aviso, un mensaje mafioso de la narcopolítica que ha dominado este estado tan golpeado por la violencia.

El próximo cambio de gobierno programado para octubre representa también un cambio en la reorganización del territorio y el dominio de los capos de la droga que durante el gobierno de Rodrigo Medina se han movido a sus anchas.

Los pactos del gobierno medinista estaban bastante claros. Los Zetas y el Cartel del Golfo se repartieron Nuevo León, aunque los Beltrán Leyva siguen teniendo su hegemonía en el municipio de San Pedro Garza García, el lugar con el mayor índice per cápita de América Latina. El pacto entre este cartel y el famoso alcalde Mauricio Fernández sigue vigente hoy más que nunca. Fernández repite por tercera ocasión como presidente municipal y su administración pactista fue un plus para que los sampetrinos votaran por este candidato panista acostumbrado a “solucionar” los problemas con su particular estilo libre.

Nuevo León ha sido la joya de la corona para los carteles de la droga, una plaza que diariamente cuesta 40 millones de dólares, según expertos en seguridad.

La escalada de violencia de hace cinco, cuatro y tres años se elevo a niveles insospechados de barbarie. Cada día los nuevoleoneses se levantaban con el ejecutometro del horror, una nomenclatura con su propio lenguaje simbólico: hombres colgados y quemados vivos de los puentes, pozoleados, encajueleados, cocinados, decapitados, descuartizados, desollados, y un largo etcétera.

¿Cómo olvidar las narcomantas sobre el gobernador Rodrigo Medina?, luego del anuncio del cese del Secretario de Seguridad, el General Jaime Castañeda Bravo, y el nombramiento del General Javier del Real Magallanes como su relevo.

Las masacres aumentaban, el Casino Royale y luego la del Cereso de Apodaca, junto a los narcobloqueos que literalmente tomaban la ciudad para controlarla a su antojo ante la clara convivencia de las autoridades con los cárteles de la droga en disputa.

Las mantas, cuestionadas por su legitimidad de comunicación, no dejaban lugar a dudas del mensaje con las firmas de Heriberto Lazcano, “El Lazca”, y Miguel Treviño, “Z40″, líderes de Los Zetas, quienes aseguraban que ese cártel tenía el control del Estado por una simple y sencilla razón: el supuesto financiamiento a Rodrigo Medina durante la campaña electoral.

Los Zetas aseguraban que le habían entregado 20 millones de dólares a Medina:

“Comunicado al pueblo de México. A la opinión pública. Nuevo León es territorio de Los Zetas y el poder lo demostramos con hechos. Y aunque no les guste, Rodrigo Medina me obedece por que lo apoyamos para llegar a la Gobernatura o que pensaban que los 20 millones de dólares que entregó el lic. Manuel Quiñones (a) lic. Many cuñado o concuño de Aldo Facsi Zuazua para la campaña de Medina era gratis? O todo lo que pagamos para los gastos de Rodrigo a través de Agustín Serna de la CROC, no lo íbamos a cobrar? Por eso, hago lo que quiero en Nuevo León. Porque me pertenecen y libero a quien yo quiero de los penales y mato de igual manera a los contras del CDG. “Acéptenlo, lo único que queda al Gobierno de Calderón y al que venga es pactar con nosotros por que si no los tendremos que derrocar y tomar el poder a la fuerza como hasta ahora”.

Si el actual gobernador fue capaz de controlar un tanto la violencia, no fue solamente por su talento, está claro que evidentemente atrás de esa pax del narco ha habido elementos inconfesables, así como la corrupción durante su mandato, un cálculo de Fasci (ahora enemigo de Medina) ubica en mil millones de pesos lo que la familia Medina se embolsó. El tiempo dirá si así fue.

Las últimas ejecuciones evidentemente tienen un mensaje, aunque casi nadie se atreva a analizar semejante posibilidad: si actualmente hay un gobernador pactista con los Zetas y el que viene es públicamente declarado enemigo de ese cártel que incluso ha intentado asesinarlo en tres ocasiones, obvio que las arenas movedizas de la cloaca de la narcopolítica se mueven.

Y se mueven tanto que a menos de 24 horas de la masacre de los 10 hombres en el depósito de cerveza en García, fueron ejecutadas cuatro personas en Monterrey.

Jaime Rodríguez “El Bronco” y Fernando Elizondo han dicho en repetidas ocasiones que investigarán el gobierno de Rodrigo Medina y si hay delito que perseguir no les temblará la mano para conducirse con justicia. Y todo indica que este anuncio no ha sido del agrado de la narcopolítica instalada en los poderes actuales.

La pregunta que queda en el aire es repetida constantemente: ¿Cumplirá “El Bronco” una de sus principales promesas?

 

 

 

El acceso a archivos confidenciales históricos de nuestra República federal y las voces de las víctimas

Es sabido que la iniciativa de discutir de manera sistemática y abierta las garantías para el acceso a archivos histórico confidenciales se volvió urgente a raíz del señalamiento de algunos usuarios de Sala 1 del Archivo General de la Nación (AGN), sobre cambios recientes en la práctica en la consulta de estos documentos. Es también sabido que esos señalamientos tuvieron resonancia en la prensa nacional, porque los documentos resguardados en Sala 1, bajo la supervisión del CISEN, contienen información que podrían ayudar a la compresión de violaciones a los derechos humanos y actos de arbitrariedad y corrupción gubernamental en los años 1940-1970, cuando, como en nuestros días, gobernaba el PRI. Bien dicen que, con los radicales uno puede estar de acuerdo o no, pero su pensamiento crítico es fundamental para seguir pensando. Por eso quiero iniciar agradeciendo a Ángeles Magdaleno, Jacinto Rodríguez Munguía y esos otros investigadores que, con sus declaraciones en la prensa, crearon un espacio en la discusión pública para reflexionar sobre este tema tan olvidado y al que dedicamos tan pocos recursos: los archivos.[1]

 

Ventanales

A la memoria del entrañable Manuel Camacho Solís

La sociedad organizada abrió varios boquetes en la fortaleza partidista. Comparo los tres más importanes: Nuevo León, Jalisco y el caso Verde.

Como Vicente Fox, Jaime Rodríguez, “El Bronco” asaltó al poder con carisma, discurso pegador y espléndida comunicación. A diferencia de Fox, sus bases sociales y políticas son bien frágiles. Pregona que mandará a su casa a los partidos durante seis años, pero su falta de estructura partidista lo obligará a gobernar con municipios y congreso dominados por el PAN y el PRI. Está obligado a “conciliar”, un verbo que frecuentemente se transforma en “hacerse secuaz” de poderes fácticos y partidos. Dependerá de la sociedad que no termine “avicentado”.

Jalisco fue el verdadero campanazo dominical. Por esa tendencia a centrar en personas el análisis se pasa por alto lo fundamental: Enrique Alfaro es el articulador y el referente de un movimiento político-social que ha estado gestándose durante largos años y que tiene como núcleo principal a jóvenes con otra visión de la política. Sus logros impresionan. Gobernarán 62% de los jaliscienses y tiene 9 de los 20 diputados de mayoría locales.

Estamos ante una nueva generación que conquista amplias cuotas de votos e instituciones utilizando pragmáticamente la bandera de un partido, Movimiento Ciudadano, encabezado por Dante Delgado, político veracruzano de la vieja escuela. Por liderazgo y estructura Jalisco es la entidad donde hay más posibilidades de transformaciones profundas en la forma de ejercer el poder y de relacionarse con la ciudadanía (el Distrito Federal lo abordaré en otra columna).

El tercer caso apunta hacia el caso del partido Verde. Ubiquémoslo en un contexto más amplio. Ante el debilitamiento de su gobierno, Peña Nieto y su partido pusieron como prioridad el control de la Cámara y su principal instrumento fueron esos ambientalistas de pacotilla que disfrutan de recursos al parecer ilimitados y de un trato premium de las televisoras.

A partir de septiembre de 2014, el Verde impartió cátedras magistrales de cinismo y de imaginación en el oficio del violador de leyes electorales (la única que dejaron en paz –espero-- fue la de la gravedad). Lo hicieron a la vista de todos y con un éxito notable: en diciembre de 2014 tenían 11 puntos de intención del voto.

Ante la pasividad del Instituto Nacional Electoral y la complicidad del Tribunal en la materia surgió de la ciudadanía organizada una campaña en redes sociales: #quitenelregistroalVerde. No es exagerado decir que ésta influyó para que el Verde perdiera 4 puntos, es decir un millón 400 mil votos.

Lo anterior deja una conclusión lógica: hoy la sociedad sólo ha ganado un poco de esperanza de que habrá cambios sustanciales. Sin poner en duda la buena voluntad del Bronco y Alfaro, la sociedad no puede cometer el error de 2000 y confiar en que los líderes carismáticos modificarán las reglas de un sistema súblime en el arte de cooptar y encajonar a líderes y movimiento. Tenemos que acompañarlos para apoyarlos y para evitar el “avicentamiento”.

El Verde es la prueba fehaciente de la profunda degradación de nuestra transición. Es un candidato ideal para empezar la limpieza a fondo que México necesita con urgencia. La sociedad organizada es la responsable de insistir a los consejeros del INE y a los magistrados del Tribunal Electoral que no les conviene seguir siendo los monigotes del PRI, el Verde y las televisoras. Por esa pasividad el Verde se burló de ellos y de la ciudadanía hasta el último minuto de la elección. Si quieren lanzar un mensaje claro de que el combate a la corrupción va en serio, el Verde debe perder el registro.

En el trasfondo está la urgencia de hacer una modificación fundamental en la forma como conceptualizamos el cambio pacífico. Durante años nos creímos la tesis de que el mejor camino era una “ruptura pactada” a la española. El resultado ha sido, en ambos países, un festival de latrocinios y desigualdad. En España ya están corrigiendo el  modelo y encarcelan a presuntos responsables.

México tolera los agravios. Necesitamos una “ruptura ética” centrada en evitar que la conciliación se convierta en refugio de los ladrones e ineptos. El rumbo que tome la transición dependerá de lo que haga la sociedad. El principal mensaje de este domingo 7 es que una sociedad replegada es una sociedad ignorada y menospreciada. Los boquetes que le abrimos al búnker partidista deben transformarse en ventanales, y multiplicarse.

 

 

 

NUESTRA APARENTE RENDICION | 2010

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