NUESTRA APARENTE RENDICION

El umbral de detectabilidad: periodismo y ciudadanía forense en Iguala

Eyal Weizman es un intelectual y arquitecto militante, quien dirige el Forensic Arquitecture Project en Londres. Lo que él hace es ayudar a producir evidencia para casos de crímenes de lesa humanidad a través de una agencia forense. Utiliza métodos estéticos y análisis arquitectónicos, así como testimonios orales, grabaciones de celulares, reconstrucciones de espacios con programas de diseño de arquitectura, para mostrar ante instancias como la ONU (capaces de juzgar a criminales de Estado) que, por ejemplo, Israel sí bombardeó casas de civiles inocentes en Gaza.

La ONU sólo reconoce como evidencia imágenes satelitales, que están hechas de pixeles, y dichos pixeles tienen un área mínima de un 50 cm cuadrados. Por eso el ejército israelí bombardea con bombas que dejan boquetes de un diámetro de 30 cm, es decir, que no pueden detectarse con evidencia satelital, ya que desaparecen en el pixel. A esto Eyal Weizman le llama el "umbral de detectabilidad" (threshold of detectability). La misión de la arquitectura forense es traspasar ese umbral de detectabilidad para poder obtener (producir) evidencia para casos que puedan ser llevados a juicio en tribunales internacionales.

La investigación llevada a cabo por Anabel Hernández y Steve Fisher de la UC Berkeley y publicada recientemente en la revista de Proceso titulada “Iguala: la historia no oficial”  contiene detalles de la implicación de la Policía Federal (y el Ejército) en el secuestro y asesinato de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa. Lo que está en juego en esa investigación es precisamente traspasar el "umbral de detectabilidad" que no permite hacer emerger la evidencia concreta para entender lo ocurrido. Anabel Hernández y Steve Fisher desarrollaron una investigación periodística forense yendo por debajo del umbral de detectabilidad, reconstruyendo la escena con videos de celulares, testimonios, monitoreos, permitiendo una lectura contrastada que reconstruye los hechos a través de distintos dispositivos, que mapea la zona y rastrea la evidencia en múltiples niveles.

Hoy vivimos en un mundo que produce millones de imágenes sobre sí mismo, que informa instantáneamente –e incesantemente– de todo lo que ocurre. Cada persona un celular, cada celular un testigo. Vivimos en la "época de la imagen del mundo" (según decía Heidegger), al que hemos sustituido por el pixel y la pantalla, el lente y las telecomunicaciones. Nunca habíamos sabido tanto sobre nuestra realidad, y sin embargo, nunca habíamos tenido tanta incertidumbre y tanta opacidad sobre los crímenes de gobiernos y criminales. Hoy tenemos satélites e inteligencia avanzada, despliegues y rastreos de alta capacidad tecnológica y operativa, y sin embargo sólo tenemos cenizas que, según nos dicen, nada podrán decir. “Quizá nunca se pueda precisar el número de víctimas totales”, decía nuestro procurador. La búsqueda será infinita, como infinitamente incierta nos será entregada toda certeza de los sucesos. El umbral de detectabilidad es una asíntota que se interpone entre los hechos y la verdad, la procuración de la justicia y la voluntad de encontrar, esclarecer, resolver y rendir cuentas.

"Serán ceniza", como decía el poeta José Ángel Valente:

"Aunque sea ceniza cuanto tengo hasta ahora,

cuanto se me ha tendido a modo de esperanza."

Investigadores de la UNAM y la UAM han cuestionado la versión oficial dada por la PGR, aludiendo a las características geográficas del basurero de Cocula (un diámetro demasiado reducido), la dificultad de alcanzar las temperaturas necesarias para una quema de tal magnitud (en un espacio abierto y no en un crematorio), la excesiva cantidad de combustible (madera, llantas, gasolina, etc.) y la falta de mano de obra necesaria para realizar tal operación durante muchas horas, con una humareda visible en kilómetros a la redonda que tal quema hubiera generado . Y más allá de todos estos cuestionamientos de carácter práctico y empírico, no sabemos nada tampoco del móvil de los hechos. ¿Por qué reducir a cenizas, en una operación tan macabra y costosa, los cuerpos de los desaparecidos? ¿Por qué si los cárteles exhiben cuerpos descabezados, colgados en puentes, arrojados en las orillas de las carreteras, necesitaron calcinarlos, desmaterializarlos completamente, cavarles una fosa en el aire?

Sus nombres, ceniza serán, como decía el poeta Paul Celan:

“todos los nombres, todos los

nombres

quemados al par. Tanta

ceniza para bendecir.”

Luz y sombra, detección y evasión. Ese es el umbral y la tarea de la sociedad civil: la fiscalía autónoma anticorrupción somos nosotros, son estas y muchas otras investigaciones, denuncias, cuestionamientos, reclamos, demandas y análisis que debemos hacer, hoy, siempre, ahora. Nosotros ocupamos el cargo permanente indefinido.

Le pertenece a la sociedad civil la tarea forense, el habitar como testigo y como detective. Estamos viviendo la época de los detectives salvajes: cada ciudadano un procurador. Normalistas, familiares, voluntarios y ciudadanos han creado sus propios equipos ciudadanos de ciencia forense. Ciudadanía forense escarbando fosas, tambos, lomas, ríos, rumbos, tramas, en busca de decenas de miles. Antes de enterrar a los desaparecidos, se debe desenterrar la verdad de los casos, abrir y excavar las estructuras que producen, permiten, niegan y esconden los hechos atroces.
Debemos seguir reclamando la creación de una verdadera fiscalía autónoma, pero no debemos claudicar en la tarea que se hace a cabo fuera de los espacios institucionales, y sobre todo, celebrar que personas valientes lo hagan. Este pequeño texto es un reconocimiento a todos ellos: detectives salvajes, voces a medianoche, ciudadanía forense, relámpagos que iluminan los umbrales de la noche.

 

 

 

 

 

 

 

Tan lejos de Dios

Termina un año teñido de violencia y corrupción simbolizado por Ayotzinapa y las mansiones del peñanietismo. Una etapa en la cual los medios independientes y las redes sociales se convierten en retoños de esperanza.

Al secretario de Hacienda, Luis Videgaray, hay que reconocerle que salió a dar su versión de los hechos, después de que el Wall Street Journal  publicó el reportaje de Juan Montes sobre el bien inmueble que recibiera de Juan Armando Hinojosa; Videgaray envió una carta al diario y concedió entrevistas a Carlos Loret de Mola, Ciro Gómez Leyva y Carmen Aristegui. Las tesis y el guión fueron las mismas: “no existió conflicto de interés”, actúe con “honestidad y pleno apego a la ley” y no me corresponde a mí juzgar la relación de Hinojosa con el Presidente, su esposa u otros políticos.

La solidez del discurso flaquea cuando se piensa que no hay institución oficial confiable capaz de establecer si Videgaray incurrió en conflicto de interés o si entraba en la categoría de funcionario en octubre de 2012, fecha en que adquirió el inmueble mientras manejaba los 150 millones de presupuesto público asignados al equipo de transición.

Puede decir lo que quiera porque los otros partidos tampoco son un contrapeso real. Es cierto que han criticado la sospechosa generosidad del Grupo Higa pero no modifican conductas similares. Las trácalas con bienes raíces son parte integral de las “buscas” de los políticos. Al Niño Verde (Jorge Emilio González) lo filmaron pidiendo dos millones de dólares para cambiar el uso del suelo y permitir una construcción en un terreno de Cancún; al delegado en Coyoacán, Mauricio Toledo lo grabaron extorsionando a un constructor de un edificio ilegal sin que sus padrinos, los chuchos perredistas, lo reprendieran; y el PAN no hizo nada cuando se conoció la pericia de los suyos en el arte del “moche”.

Lo generalizado de la práctica permite entender el porqué los políticos y funcionarios siguen embarcándose en transacciones lodosas aunque sepan que probablemente se difundirán sus negocios turbios. Prefieren, por supuesto, que se mantengan en la penumbra sus “transacciones” inmobiliarias, pero tienen claro que aun cuando se sepa no pasará nada. El viernes pasado un tribunal exoneró a Raúl Salinas de Gortari por el delito de enriquecimiento ilícito después de un juicio de 19 años, y este lunes los priistas se encargaron de vetar al Sistema Nacional Anticorrupción porque, entre otras razones, no querían darle a la Auditoría Superior de la Federación la posibilidad de hacer revisiones en “tiempo real”.

Los políticos habitan en el paraíso de los privilegios y la impunidad y han desarrollado un arsenal de excusas y argucias. Cuando les conviene imitan a los trapenses y se acurrucan tras sudarios de silencio, cuando no les queda otra se inventan excusas rebuscadas o inverosímiles, y cuando se sienten acorralados practican alguna variante del cinismo. Sea cual sea el método que seleccionen todos ellos se unifican en la rotunda negativa a renunciar.

Lo anterior encierra una contradicción fundamental. Peña Nieto y Videgaray presumen de estar impulsando reformas económicas estructurales, pero al mismo tiempo alientan el "capitalismo de compadres", un término inmortalizado por el Nobel de Economía, Joseph Stiglitz. Según esta tesis, el éxito del emprendedor no depende de su capacidad para innovar o de la calidad de su trabajo, sino de su habilidad para ganarse la buena voluntad de la autoridad que entrega información privilegiada, autoriza concesiones o agiliza trámites. La opaca relación entre el exitoso Grupo Higa y la tribu política peñanietista confirma el peso de este tipo de capitalismo.

Es un sistema altamente disfuncional que está haciendo agua por todos lados. La buena noticia es que termina el año con el florecimiento de la denuncia, la protesta y las propuestas. Los medios independientes y las redes sociales tuvieron un buen año. Se vienen años marcados por el choque frontal entre la sociedad consciente y un sistema caduco en degradación. El dilema que tenemos es elemental: o México acaba con la corrupción y sus representantes o ellos acabarán con nosotros. “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de sus gobernantes”. 

 

La miscelánea

El gobierno de Enrique Peña Nieto debe responder al reportaje de Anabel Hernández y Steve Fisher en Proceso de esta semana. ¿Tuvieron las fuerzas federales una parte activa en la desaparición y posible ejecución de los estudiantes de Ayotzinapa?

 

 

 

El tiempo de la resistencia Yaqui

En el evento de Facebook la cita era a las 10:00 am, pero la hora yaqui se impuso a la temporalidad occidental. En el mismo evento de Facebook, la investigadora Raquel Padilla, quien ha estudiado la cosmogonía, la historia y a la sociedad de la Tribu Yaqui, explica cómo el tiempo de ellos se mide diferente al de los yoris. Padilla explica: “La HORA YAQUI es el tiempo medido a la usanza yaqui. Se calibra por la salida del sol, por el canto del gallo o por el astro rey en el cenit... Luego entonces, el resonar del tambor yaqui no está marcado por las obsesivas manecillas de un reloj, aunque en nuestras palabras occidentales esto pueda llamarse impuntualidad. En fin, la manifestación de hoy por la libertad de Mario Luna y Fernando Jiménez Gutiérrez frente a Palacio de Gobierno, el Congreso y el Tribunal de Justicia, se cambia de las 10 am a las 12 del mediodía. Esperamos contar con su asistencia y apoyo.” Así muchos hermosillenses nos fuimos adecuando a las formas de lucha de una comunidad que lleva siglos en resistencia.

 

El tambor yaqui, la flauta y el resto de los instrumentos comenzaron a sonar afuera del Palacio de Gobierno. El tiempo de la resistencia lo comenzó a marcar la tribu. El venado y los pascolas comenzaron a bailar afuera del palacio mientras que representantes del Pueblo Mayor leían un comunicado dirigido a los pueblos indígenas de México y el mundo, pero también a quienes se hermanan en la resistencia contra el mal gobierno de México y del Gran Capital.

 

En este comunicado, el cual primero se leyó en yoreme y después en castellano, la Tribu critico los vínculos y los intereses de los tres niveles de gobierno con los del orden mundial. Criticaron como los gobiernos siguen las órdenes del gran capital que busca despojar a las comunidades originarias de sus recursos naturales, como lo hacen ahora con la Tribu Yaqui. El comunicado de la tribu es crítico con un sistema que los destruye todo y que cada vez deja más vulnerables a los más desprotegidos, a los indígenas, al campesino, a los pobres. Por eso la Tribu Yaqui se solidariza con la de los padres de los normalistas desaparecidos en Ayotzinapa. Cómo pueblo en resistencia saben muy bien que tienen al mismo enemigo, al Estado y al mal gobierno.

 

Terminado el comunicado la Tribu intento entrar al Palacio de Gobierno, pero les cerraron las puertas. En el interior había un concierto privado para el gobernador y su gabinete. Por eso los yaquis no pudieron entrar. Únicamente recibieron a dos para dejar un oficio y firmárselos como recibido. Al salir el vocero yaqui dice: “Como vieron no nos quieren a los yaquis en este palacio. Pero no importa, nosotros ya lo sabíamos.”

 

Frente a la puerta del palacio la madre de Mario Luna, uno de los presos políticos por los cuales se pide su pronta liberación,  reclama a los guardias el motivo por el cual no la dejan pasar. ¿Por qué le tienen tanto miedo a una mujer adulta e indígena?

 

La tribu decide ir ahora al Poder Judicial. Lo hacen juntos, acompañados por algunos ciudadanos de Hermosillo que comienza a solidarizarse con su causa y dejan atrás esa idea que el gobierno de Padrés a querido sembrar en los hermosillenses, la de que los yaquis son unos egoísta que no quieren compartir el agua. En una de las mantas que los yoremes llevan desmienten la versión del gobierno, y en esta se puede leer: “Hermosillo se merece agua sin odio y racismo contra la Tribu Yaqui.”

 

Frente al Poder Judicial los instrumentos vuelven a sonar, el venado y los pascolas vuelven a danzar mientras los voceros entran a dejar otro oficio en los tribunales. La resistencia yoreme sigue y seguirá hasta que se les respete su legítimo derecho sobre su territorio y sus aguas, la cual es su lucha de muchos siglos atrás. Y así, sin que les hagan mucho caso, los yaquis se van, sabiendo que el gobierno racista de Padrés no los quiere, pero con la dignidad y el orgullo bien puestos, como siempre lo han manifestado de tiempo atrás, desde ese tiempo yaqui que no se mide en años, días, horas y minutos, sino en el movimiento del sol, el canto del gallo y sus tradiciones ancestrales.

#Ferguzinapa

La barbarie de Ayotzinapa nos ha despertado. Nos despertó a la carnicería cotidiana dirigida hacia las personas más prometedoras de México y a la aparente impunidad con la cual se promulga esta violencia. Nos despertó a la arbitrariedad del Estado de Derecho: deferente con los poderosos y cruel con los indefensos. Despertó a los EU, a una política exterior que es cómplice por financiar a México con $2.1 mil millones de dólares en el nombre de una fallida guerra contra el narco que destruye comunidades en EU y en el extranjero. Nos ha despertado a las miles de víctimas sin nombre, cuya muerte o desaparición permanecen siendo un eco débil y lejano detrás de nuestros gritos y justa indignación. Y nos despertó a una profunda crisis de legitimidad que el Estado mexicano viene sufriendo desde hace tiempo, a la total alienación de su clase política, y al macabro carnaval de sus partidos políticos.

Más importante aún que la lista interminable de catástrofes, Ayotzinapa ha despertado en nosotros una nueva percepción de lo que es posible. Debajo de la crisis que hoy resulta imposible disimular, nos ha hecho descubrir el trabajo inspirador del movimiento autonomista de México, el trabajo de las "Normales Rurales" y sus trayectoria de lucha. Ha despertado a toda una generación de jóvenes de todas las clases e ideologías, los ha sacado de su supuesto estupor y apatía para salir a las calles, en lo que se ha convertido en algunas de las más sostenidas y masivas muestras públicas - no violentas - de indignación en la historia de México. Ha ampliado nuestro sentido de comunidad, implorando a todos a levantar la pancarta de "Todos somos Ayotzinapa", disipando las fronteras ficticias que nos dividen. Ha despertado en nosotros el sentido de agencia, que sin importar dónde estemos o quienes seamos, lograremos que nuestras voces sean escuchadas.

Esta percepción emergente del mundo también ha despertado un reconocimiento de que la crisis de legitimidad que atraviesa el Estado mexicano no es un caso aislado y que los gritos de furia e indignación que se escuchan en calles alrededor de los Estados Unidos desde la no-acusación en Ferguson y Nueva York, son el efecto de una similar crisis de legitimidad. Que en la medida en que Estados alrededor del mundo se aferran a la represión, su pretensión de legitimidad se vuelve cada vez más precaria: ya sea en Gaza, San Fernando, Hong Kong, o en las sombras recónditas del aparato de inteligencia americano.

Ha liberado nuestra indignación y ha despertado la imaginación respecto de cómo es una verdadera comunidad política: sin liderazgo pero intencional, suspicaz pero motivada, seria pero creativa. Ha reducido nuestro umbral para tolerar lo intolerable; mientras que ha ampliado nuestro campo de acción. Estamos siendo testigos de un reajuste dramático en el terreno político, cuya promesa apenas estamos comenzando a trazar. Creo que cuando esté completamente calibrado, el impacto sobre nuestras nociones de rendición de cuentas, transparencia y participación democrática se habrán alterado radicalmente. Para los cínicos que predicen el declive inevitable del Movimiento por agotamiento, les respondo citando la frase de un amigo: para #Fregazinapa y la percepción emergente que está creando, esto es apenas comienza.

 

(NAR agradece a Pablo Benson por permitirnos traducir y publicar en nuestro portal, el texto que leyó durante el Teach In WHEN GOVERNMENTS KILL THEIR STUDENTS, MÉXICO NOW, organizado por el Instituto Hemisférico de Performance y Política de la Universidad de Nueva York, el pasado 10 de Diciembre.

 

 

 

 

 

 

 

 

Ayotzinapa y sus efectos

marcha 20 de noviembre GDLLo sucedido en Ayotzinapa constituye uno de esos episodios en que un mundo antes olvidado se vuelve el único mundo real, un universo condensado que nos interpela y nos confronta. En las últimas semanas no han dejado de sucederse, día con día, protestas, manifestaciones, marchas, expresiones artísticas, intervenciones en embajadas, consulados, en actos públicos en México y en el extranjero ¿Por qué? Quizá se debe a que tanta indiferencia cotidiana fue perforada de golpe por los rostros de 43 jóvenes y contando, que dejaron de ser sólo cifras o casos lejanos, para convertirse en historias, que son datos con alma.

Colegas periodistas, ¿leyeron ya la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes?

Publicado en Marco Lara Klahr

Con todos sus tropiezos y obstaculizaciones deliberadas francamente reaccionarias, la implementación del sistema de justicia penal acusatorio avanza de algún modo, sobre todo en su arista normativa. Y eso va transformando de forma lenta, tortuosa, pero indefectible, también el ejercicio del periodismo policial y judicial, y la industria noticiosa.

Referí aquí, en su oportunidad, algunas de las novedades del Código Nacional de Procedimientos Penales relacionadas con los derechos de las personas imputadas de delito y los tribunales mediáticos.

Ahora hablaré de un nuevo y estimulante avance en el mismo sentido: la recién promulgada Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, donde se plasman claramente perspectivas de contención democrática del desempeño mediático y periodístico que hemos empujado durante años desde la sociedad civil organizada.

Este nuevo ordenamiento secundario prevé disposiciones acerca del acceso de quienes pertenecen a aquel núcleo social ―las personas de menos de 18 años― a los medios de comunicación, así como sobre los enfoques y contenidos mediáticos mismos, en una graduación transversal basada en sus derechos humanos a la comunicación y la información, de la personalidad y del procedimiento penal. Además, genéricamente, sanciones y la participación ciudadana directa en las políticas públicas correspondientes.

Me enfocaré, por ahora, en los dos últimos aspectos: en cómo y dónde la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes establece protecciones determinadas a sus derechos de personalidad y a sus garantías judiciales.

No será extraño que los corporativos multimediáticos y diversos periodistas griten una vez más: «¡Censura!» «¡Ataque a la libertad de expresión!», «¡Ley mordaza!», pues esto atenta contra una parte inescrupulosa de su modus vivendi. Pero estas disposiciones se basan en un principio fundamental previsto en el Artículo 3 de la Convención sobre los Derechos del Niño, de Naciones Unidas ―de la cual México es parte―: «el interés superior del niño», concebido como una persona en desarrollo, que requiere por eso mismo de un universo de derechos humanos diferenciados.

Pues bien, el Artículo 70 asienta que «las Procuradurías de Protección estarán facultadas para promover acciones colectivas ante el órgano jurisdiccional competente, con objeto de que éste ordene a los medios de comunicación que se abstengan de difundir información o contenidos que pongan en peligro de forma individual o colectiva, la vida, la integridad, la dignidad u otros derechos de niñas, niños y adolescentes y, en su caso, reparen los daños que se hubieren ocasionado, sin menoscabo de las atribuciones que sobre esta materia tengan las autoridades competentes».

El Artículo 77 establece que «Se considerará violación a la intimidad de niñas, niños o adolescentes cualquier manejo directo de su imagen, nombre, datos personales o referencias que permitan su identificación en los medios de comunicación que cuenten con concesión para prestar el servicio de radiodifusión y telecomunicaciones, así como medios impresos, o en medios electrónicos de los que tenga control el concesionario o medio impreso del que se trate, que menoscabe su honra o reputación, sea contrario a sus derechos o que los ponga en riesgo, conforme al principio de interés superior de la niñez».

El 78, que «Cualquier medio de comunicación que difunda entrevistas a niñas, niños y adolescentes, procederá como sigue:

«I. Deberá recabar el consentimiento por escrito o cualquier otro medio, de quienes ejerzan la patria potestad o tutela, así como la opinión de la niña, niño o adolescente, respectivamente, conforme a lo señalado en el artículo anterior y a lo previsto en el párrafo segundo del artículo 76 de la presente Ley, y

«II. La persona que realice la entrevista será respetuosa y no podrá mostrar actitudes ni emitir comentarios que afecten o impidan objetivamente el desarrollo integral de niñas,  niños y adolescentes».

Por último, el Artículo 80: «Los medios de comunicación deberán asegurarse que las imágenes, voz o datos a difundir, no pongan en peligro, de forma individual o colectiva, la vida, integridad, dignidad o vulneren el ejercicio de derechos de niñas, niños y adolescentes, aun cuando se modifiquen, se difuminen o no se especifiquen sus identidades, y evitarán la difusión de imágenes o noticias que propicien o sean tendentes a su discriminación, criminalización o estigmatización, en contravención a las disposiciones aplicables.

«En caso de incumplimiento a lo establecido en el presente artículo, niñas, niños o adolescentes afectados, por conducto de su representante legal o, en su caso, de la Procuraduría de Protección competente, actuando de oficio o en representación sustituta, podrá promover las acciones civiles de reparación del daño e iniciar los procedimientos por la responsabilidad administrativa a que haya lugar; así como dar seguimiento a los procedimientos hasta su conclusión».

Caray, por ahora, prefiero tomarme un tiempo para digerir todo esto, que es una de las plataformas legales para cambiar el periodismo policial y judicial o, si no hay otra, hacerlo cambiar. En este nuevo marco no tendrán por qué repetirse coberturas ominosas para el periodismo mexicano y la democracia relativas a los casos, por ejemplo, de Edgar, en Morelos; Jésica Lucero, en Ecatepec, o Paulette ―casos que denunciamos ya ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2013

Tuits

  1. Fueron seleccionados ya los ganadores de la Beca PRENDE Judicial y Policial 2015, convocada por la Universidad Iberoamericana, su Departamento de Comunicación a través del Programa PRENDE y su  Facultad de Derecho, así como por el Programa de Medios y Acceso a la Información del Instituto de Justicia Procesal Penal. Mañana publicaremos toda la información.
  2. Está en circulación ya Policía y Medios. Manual de policía para la comunicación institucional y la relación con los periodistas en el nuevo sistema penal acusatorio. No se lo pierda.
  3. Les recomiendo conocer a los ganadores del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter y sus espléndidos trabajos, esta vez dedicados la corrupción pública.
  4. Hoy estaremos en la redacción El Sol de Hidalgo [Pachuca] para el taller de periodismo sobre el nuevo sistema de justicia penal acusatorio.

@Edad_Mediatica

marcolaraklahr.mx

NUESTRA APARENTE RENDICION | 2010

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