NUESTRA APARENTE RENDICION

¿Qué sigue?

Enrique Peña Nieto se desinfló y las instituciones vagan por el desconcierto. ¿Qué sigue? ¿Qué podemos hacer desde la sociedad para enderezar el barco?

Sobran propuestas. Algunas son sensatas y viables, otras, utópicas y abundan, de hecho, las oportunistas. ¿Cómo calificar la marcha del 15 de septiembre para reclamar la renuncia del presidente? Se trata de una exigencia legal, legítima y pacífica que busca abrir la vida pública a la ciudadanía. Puede frenarse por las dificultades de convocar a un movimiento nacional, pero también puede articular un enojo real que acelere los cambios. En tanto sabemos lo que pasa me detengo en la reacción de los partidos.

Ha sido notable su indiferencia y desdén a esa u otras iniciativas que se salgan de la institucionalidad. Ellos se mueven en el fatalismo sexenal expresado en el curioso llamado de Andrés Manuel López Obrador a detener la “degradación” y el ninguneo a Enrique Peña Nieto. Nos pide que dejemos tranquilo al presidente para que entregue en “orden” el poder y el futuro gobierno pueda “iniciar una etapa nueva”. Esa defensa férrea de la institucionalidad ¿no lleva implícito el respaldo al pacto de impunidad?     

En otras palabras, mientras buena parte de la ciudadanía espera transformaciones profundas y constatables, el grueso de la clase política sólo está dispuesta a hacer cambios administrados en pequeñas porciones aprovechándose, para ello, del efecto ralentizador que provoca la vecindad con la potencia estadounidense. A menos que aparezca un movimiento nacional, lo más probable es que continuemos con lentos avances y retrocesos. Así llevamos medio siglo. Suponiendo que seguimos por este camino, ¿cómo enfrentar con mayor efectividad los grandes problemas nacionales?

Una respuesta lógica está en la revisión de aquellos casos en donde los cambios han sido más profundos y sustentables. Tomo, a manera de ejemplo, la guerra contra el crimen organizado. Llevamos una década de violencia sin que los gobiernos nos presenten una propuesta de estrategia que conceda la misma prioridad a fragmentar los cárteles que a atender a las víctimas. Hablan y gastan mucho, mientras sigue la sangría.

Ante la escasez de resultados la sociedad toma la iniciativa en diversas partes de México. Altata Segura (Navolato, Sinaloa), Hagámoslo Bien (Monterrey, Nuevo Léon) y la Mesa de Seguridad y Justicia (Ciudad Juárez, Chihuahua) se asemejan en que son proyectos con liderazgos anclados en coaliciones plurales de organismos, que armaron propuestas de programas presentados a, y adoptados por la autoridad. El resultado ha sido la reducción en las tasas de criminalidad y la contención de la delincuencia organizada.

La lección es ilustrativa. Para modificar en serio la realidad tienen que coincidir gobernantes abiertos y una sociedad organizada. Javier Corral y Francisco Javier García Cabeza de Vaca (gobernadores panistas electos) tomarán posesión en Chihuahua y Tamaulipas, respectivamente. Ambos enfrentan el lastre del crimen organizado. Si los pusiéramos a competir, Corral tiene una mejor posición, porque el tejido social de su entidad es más denso que el observable en Tamaulipas.

Por su parte, en la Ciudad de México reina el absurdo. Es el territorio con más capital social y es donde las élites políticas están decididas a excluir a la sociedad organizada independiente. El Constituyente es un ente controlado por partidos, tribus, jefe de Gobierno y presidente. Coinciden en la fiereza con la cual defienden ese espacio de poder que les permite enriquecerse traficando con permisos de construcción y repartiéndose los presupuestos y los cargos con el sistema de cuotas. Su esencia antidemocrática se exhibió en la Consulta Ciudadana sobre Presupuesto Participativo 2016, realizada el 4 de septiembre. En la Ciudad de México, que ha sido la vanguardia de la transición, participó aproximadamente 11% del electorado; y una parte de ellos fueron votos comprados o coaccionados.          

México es un país de regiones y ciudades. Hasta que aparezca un movimiento nacional apartidista seguirán librándose miles de batallas simultáneas, mientras el sistema y el presidente vagarán esperanzados de que el país y sus instituciones aguanten hasta que, el 1º de diciembre de 2018. ¿Llegaremos razonablemente intactos?

 

 

 

Don Ramón: “Sentirme capaz de debatir por el Río Sonora me hace sentir más libre.”

Estamos bajo la sombra de unos mezquites en una milpa de la familia de Francisca García, una de las compañeras más activas del Comité de Cuenca Río Sonora (CCRS) de Aconchi. Son las cuatro de la tarde, acabábamos de comer una suculenta carnita azada preparada en un asador improvisado con piedras a los lados y una parrilla, tal y como lo hacen los vaqueros que han trabajado en estas tierras toda la vida. Don Ramón es un hombre de más de 40 años, es comerciante en la comunidad de Aconchi y uno de los rostros más reconocidos de los CCRS.

 

En la milpa pasa una acequia que nutre el Río Sonora que no fue afectada por el derrame, su agua es un oasis en medio de la incertidumbre que existe por la calidad del vital líquido en la región. El ruido del agua que corre libremente nos invita a la siesta después de todo un día de trabajo comunitario y de haber preparado los alimentos que acabábamos de compartir. Pero aun así Don Ramón accede a una entrevista con nosotros para dar a conocer sus opiniones de lo que para él ha sido un proceso de empoderamiento y de aprendizaje en la defensa de sus derechos humanos después del  derrame del 6 de agosto del 2014, en el cual la mina de Grupo México arrojo 40,000 metros cúbicos de toxico mineros en las aguas de los ríos Bacanuchi y Sonora. En lo que ha sido el desastre ambiental más grande de la historia minera del país.

 

La jornada de trabajo organizativo para el CCRS esa mañana de sábado había comenzado a las 10:00 AM en la escuela de la estancia de Aconchi. Allí fue donde habíamos quedado de vernos para conocer el trabajo que llevan ya más de un año haciendo los CCRS, en el cual informan a otros afectados de los avances que se han tenido en los 8 amparos que han realizado contra las autoridades (SEMARNAT, CONAGUA y COFEEPRIS) responsables de asegurar que el daño hecho por la empresa, Buenavista del Cobre filial de Grupo México, sea resarcido como se promete sínicamente en la campaña mediática tiene el Fideicomiso Río Sonora.  En sus reuniones los CCRS también se organizan para ver las acciones que van a realizar con otras organizaciones sociales que están preocupadas por la cuenca del río Sonora y los afectados por el derrame. Las reuniones del CCRS les sirven a los pobladores de la zona contaminada para mantenerse informados, organizarse en la toma de decisiones y sobre todo mantener una identidad como afectados por el derrame.

 

Don Ramón se sienta frente a mí y me pregunta si lo voy hacer famoso. Únicamente sonrío y le digo que hare lo posible, pero que no le prometo nada. Las personas afectadas por el derrame en el Río Sonora, en especial las de los CCRS, desconfían mucho de la prensa por como se ha manejado mucha de la información en torno a esta tragedia ambiental, en la cual los boletinazos oficiales han generado ruido y confundido a los afectados. Don Ramón se siente agradecido por la atención que le doy por querer entrevistarlo, y yo siento lo mismo por la confianza que tuvo en mí para hacerme intermediario de este dialogo que ahora les compartiremos:

 

Cuéntenos como veía usted al Río Sonora, ¿la importancia que tenía en su vida?

La situación antes de esta contingencia era muy distinta a la que hoy vivimos. Le puedo contar que en el consumo de agua acostumbrábamos a tomarla directa de la llave de hace muchos años, entonces viene esta contingencia y es uno de los factores, creo yo principales, en los que afectó el derrame. Consecuente mente empiezan a venir casos de enfermedades que nos cambio la vida de la comunidad, por lo menos así lo vemos en la parte en la que yo vivo. Para mí es muy importante hacer estas aclaraciones porque cada comunidad que componen la región del Río Sonora tiene sus propios problemas. La problemática por el agua si es general, pero los problemas que se suscitaron en la agricultura puede variar. Posiblemente en algunas comunidades hubo algunos cultivos más que en otras. En el caso especifico de mi comunidad, como integrante de estos comités, miraba que había una gran indiferencia entre lo que paso, lo que se vivió en el momento de derrame y obviamente la situación para nada se ha mejorado a la fecha.

 

El Río es también un lugar de esparcimiento, en donde se generan recuerdos, ¿en lo personal qué valor tiene para usted y para la comunidad esta cercanía con el Río Sonora?

El único lugar que existí. Antes de esa contingencia, para muchas familias en la cual se incluye la mía, el río era la parte que… bueno sustituía los lugares de esparcimiento de una ciudad. Antes de la contingencia era cotidiano ir al río con los hijos, con la familia, ir hacer una carne asada, convivir así con la familia. Con el derrame sucedió algo muy grave, porque para empezar se nos comunico tarde. Yo no soy estudioso de hidrología pero considero que una cantidad considerable de contaminantes estuvo corriendo casi 24 horas sin saberlo. Entonces yo quisiera imaginarme esta respuesta que estoy dando hoy, como lo  harían los primeros pobladores de esta contingencia, seguramente a alguna familia los agarró en el río. Porque insisto, es el único lugar que tenemos para la convivencia, para hacer fiestas y eso fue muy grave.

 

El asunto es que ahora persiste el mismo problema, aun que nos quieran decir los medios comunicativos, en este caso gubernamentales, que el río esta resarcido y que todo está como antes. Pos no sé, a mi me gustaría invitar a alguien del gobierno, algún responsable de esto, que corroborara lo que ellos dicen. Nosotros tenemos muchos testimonios de que esta peor la cosa que antes del derrame.

 

¿La gente ya no sale a pasear al río?

La gente no sale con la secuencia normal de antes. Posiblemente en algunos medios transmiten que aquí todo está igual que antes, pero yo quisiera tener un espacio para decirles que de las 24 mil personas que vivimos aquí ya no vamos con la misma confianza al río. Porque esto ya quedo marcado. Aunado a esto, los compromisos que se hicieron, porque hubo compromisos muy fuertes que se hicieron durante el derrame, ninguno se ha cumplido ha dos años del derrame. Entonces hay una incredulidad tremenda y por lo mismo muchas familias ya no disfrutan del río. Aparte agreguemos la marca Río Sonora, el golpe que esto fue para el turismo, porque aunque no sé cómo se lleven los registros de la afluencia de personas al río Sonora, yo les puedo asegurar que no es lo mismo que antes del seis de agosto.

 

Cuando recién sucedió el derrame, ¿usted que estaba haciendo? ¿Cómo vivió esos primeros momentos?

Realmente el derrame lo oficializaron el seis de agosto, pero este realmente empezó el cuatro de agosto. Por eso digo que hace falta alguien que pueda explicar esa cantidad de afluencia de liquido, que capacidad de recorrido pudiera haber tenido en 36 horas. A nosotros, cuando llega la noticia, nos agarra sin saber que era un derrame y no hubo una explicación y eso fue obviedad de los encargados de dar información. Después, por lo primero que optaron fue cerrarnos las tomas de agua. Ese fue el primer impacto que tuvimos como comunidad. En ese momento las personas adultas fueron las más afectadas, porque las agarrón en un momento en donde andar acarreando agua no es cosa fácil. Fue un caos porque en esa emergencia nos empezaron a atraer agua en pipas que al parecer agarraron a última hora. Hay muchos testimonios, como el mío de que el agua que nos daban no era apta ni para bañarse. Agarraron pipas a la primera y aquí hay que acarrear agua, por eso terminaron dándonos una muy sucia. Después, al siguiente día empezaron a traer agua embotellada, afortunadamente la unión de personas que viven fuera de la comunidad, en Estados Unidos, alguna dependencia de gobierno, nos empezaron a suministrar  agua embotellada. A la fecha este es uno de los problemas más graves que aún persiste, el estar consumiendo agua embotellada y obviamente los efectos a la salud que van progresando. En este segundo punto puedo decir que los primeros meses, lo puedo dar como oficial porque lo dijo una dependencia de gobierno (COFEPRIS), había entre 30 y 35 casos contabilizados, pero ahora ya se rebasan las 400 personas y el problema sigue y sigue. No es cierto lo que dice el señor Rodolfo Lacy Tamayo de que se ha resarcido el río, el río sigue contaminado.

 

En los primeros meses había operativos en los que les traían aguas en pipas, pero también se les daban otros beneficios y dividían a la población, ¿cómo vivió ese caos social y cómo eso afecto la convivencia en la comunidad?

Para empezar lo que sucedió no estaba planeado, la comunidad jamás esperaba un desastre de esta magnitud. En el tema social, las comunidades ribereñas, hablo desde Ures hasta Bacanuchi, estamos en un proceso de adaptación y vamos a hablar político, donde algunas personas, me puedo incluir, hemos aprendido a hablar con el gobierno sin importar el partido que este en el poder, porque el gobierno quien sea, es gobierno de todos. Entonces podemos decir que las autoridades en turno no se han sabido poner a la altura en ese tipo de situaciones.

 

Por otra parte, yo puedo asegurar de que si hubo distinciones, hubo gente excluida por ese tipo de situaciones. Pero yo no culparía en este caso a las autoridades en sí, yo insisto que ni estábamos preparados, ningún ayuntamiento tenía la infraestructura, ni la  capacidad, ni la logística para enfrentar algo de esta magnitud. Entonces es obvio que en nuestras comunidades, si al vecino le dieron un garrafón de agua y al del lado le dieron un galón en vez del garrafón, pues sí allí había un problema político, esto lo dimensionaban más. A pesar de todo esto, yo pienso que el agua embotellada como recurso fue bien repartida. El problema se viene con los famosos tinacos. Claro que fue una gran ayuda, pero allí si, como ciudadano del río Sonora vi una disparidad. No sé quien decidió quien debía y no debía tener, porque me tome la molestia de hacer un recorrido en mi poblado y miraba yo tinacos en solares baldíos. No sé qué criterios se usaron. Incluso si pasas por esos tinacos, están las torres solamente sin el tinaco porque no hubo los controles suficientes. A lo mejor la gente vendía los tinacos. Yo no puedo asegurar,  pero los tinacos no están en las torres, o se vendieron o quien sabe que pasaría.

 

En cuanto al resarcimiento que los directivos del fideicomiso prometieron, pues allí también fue un caos. En lo personal puedo decir que forme parte de una comisión en el municipio,  donde nos dieron la responsabilidad de estar palomeando en el buen sentido.  A mí como comerciante me pidieron que les diera mi opinión de los casos de comercio, para saber quiénes si y quienes no, pero yo no era quien decidía. Mi labor era ir y revisar expedientes. Todos, absolutamente todos los que estuvieron en nuestra mesa de trabajo pasaron al siguiente nivel. El asunto se viene cuando llega la fecha famosa de la lista que se hacían públicas en el ayuntamiento. Allí hubo muchas sorpresas de personas que nos dieron sus expedientes pero no aparecieron en las listas. Las personas que participamos nunca tomamos decisiones. Como ciudadanos, nuestra función, de acuerdo a lo que nos habían pedido, era ayudar a transparentar; pero en este caso estaba el señor Adolfo García Morales, quien era el delgado de gobernación, y ahora entiendo que solamente nos quisieron usar.

 

¿Usted cree que fue utilizado al momento de que el Fideicomiso les pidió ayuda en la distribución de los recursos?

Cuando empezamos  ver los primeros resultados del filtro que nosotros hacíamos hubo muchas sorpresas. En ese entonces nos coordinaba una persona, pero en cada municipio había un coordinador y personas que ayudaban en diferentes rubros como comercio, ganadería, agricultura y tomas de agua. Viendo aquella situación tan irregular, por lo menos en Aconchi así lo decidimos, les tuvimos que decir que no queríamos ser usados como carne de cañón y que en lo personal optamos por no seguir haciendo el juego. Tomamos esa decisión porque para nuestra comunidad nosotros éramos los responsables y no era así el asunto, porque después de nuestra revisión, que insisto y me apoyo del respaldo computarizado que hicimos en nuestra comunidad de todos los folders, nos dimos cuenta que hubo una manipulación y que nos hicieron perder mucho tiempo. Fueron unas jornadas enormes, de 8 de la mañana a 2 de la tarde, para que al final de cuentas mi trabajo solo le sirviera de comparsa. Cuando nos mandan llamar de Hermosillo ante los delegados responsables, el delgado del trabajo, el señor Wenceslao Cota Montoya, que ahorita es el delegado de gobernación; el señor Alfonso García Morales, que ahora es Secretario de Seguridad pública del Estado.  Ellos estaban trabajando políticamente ya en esto. Porque todo fue un desastre. Fuimos a Hermosillo y estuvimos frente al señor García Morales y el señor, no sé si simuladamente, agarraba el folder de la caja de Aconchi y allí empezaba a cuestionarlo, allí mismo decidía que pasaba y que no. El era quien tomaba las decisiones. Entonces nos dimos cuenta que nuestra opinión no contaba, porque ellos ya tenían planeado a quienes darle. Por eso a los 15 días nos deslindamos de eso.

 

¿Cree que el fideicomiso Río Sonora reparto dinero para dividir a la sociedad?

Exactamente.

 

¿Cómo es que conoce a PODER?

A raíz de la contingencia muchas personas extrañas se veían por el río, licenciados queriendo sacar provechos de esta situación. Claro que  a todos se les dio puerta en nuestras casas, obviamente por la novedad del asunto. Unos ofrecían bajarnos las estrellas, que los daños morales y así. Pero esta organización llega y nos enteramos que se dedican a asesorar en este tipo de situaciones. En lo personal a mí no me convencieron a la primera, pero en el transcurso del trabajo veo que era la mejor opción para enfrentar la problemática que nos aqueja. Antes de que llegara PODER ya se habían acercado del sindicato minero, había habido cosas públicas, en las que comenzaron a hablar. El caso es que nos llevaron a su guerra cuando se tomó Los Patos. En lo personal decidí retirarme de ese movimiento porque sinceramente el asunto de los mineros es laboral y el de nosotros pues no tiene nada que ver. Para mí hubo situaciones riesgosas.  Por eso me pareció que allí no, que esa no era la forma correcta.

 

En este lapso, durante 15 o 20 días, vuelven a llegar estos muchachos a la casa y empiezo a escuchar. Ya la experiencia de Cananea no me pareció, así que empiezo a manejar esto de los amparos, el dialogo y todo esto. Afortunadamente nos ha ido muy bien, porque tras el acompañamiento de estas personas hay un progreso bastante positivo, 8 amapros a dos años, uno de ellos ya favorable a la causa y pues alguno que otro también debe ser favorable.

 

¿Considera que ha habido un proceso de aprendizaje?

Definitivamente para mí ha sido un proceso de aprendizaje enorme. Nada más de pensar que cotidianamente, después de haber conocido a los jóvenes de PODER fuimos aprendiendo mucho, antes aunque sabía que existían los derechos humanos, no conocía bien cuales eran. Pero cuando se viene este suceso, vemos que son tan amplios los derechos y que no sabíamos cómo actuar.

 

En este año y medio que han trabajado los CCRS ha trascendido nuestro trabajo, aunque en las comunidades a veces no se den cuenta porque no sé ve a simple vista. Pero en el proceso de aprendizaje, compañeros han asistido a foros en varias partes donde ha habido un aprendizaje enorme. En lo personal yo acabo de asistir a uno en la ciudad de México, donde me di cuenta que estas cosas no nada más hay que verlas en el ámbito nacional, también se debe ver en el internacional porque el código penal mexicano tiene sus límites y gracias a las personas que conocí de otros países, estadounidenses, brasileños, chilenos que compartieron sus experiencias, que son de años, ahora regresó con una gran esperanza de que el problema del Río Sonora lo podamos resolver.

 

En cuanto a la idea de que debemos de exigir que el gobierno tenga que hacer todo, me he dado cuenta que no necesariamente,  porque el gobierno siempre está siendo manipulado. Quizás las grandes empresas como Grupo México tienen que ver con ellos, porque muchos amparos legales se detienen con obstáculos infantiles, como de cosas de niños. Un ejemplo de esto es lo de la otra vez, que tuvimos que ir a que nos reconocieran unas firmas, teniendo ya un antecedente con la credencial de elector y una carta de residencia. Son pequeñas trabas, que yo pienso que en un código penal más justo e imparcial no deberían de haber sido causa para movilizar gente muy adulta. Haber en que terminan estos amparos, pero la fuerza que están teniendo los CCRS y el proceso de aprendizaje que estamos teniendo, estamos rompiendo paradigmas que en nuestra región, nadie se imaginaba que algún día íbamos a estar haciendo básicamente por temores. Pero afortunadamente ese temor se ha venido desvaneciendo porque la ley nos ampara.

 

En este proceso en el que ha aprendido nuevos conceptos luchando por ellos, ¿qué importancia le da a transmitir el conocimiento que ha aprendido en el camino?

A mí me apasiona compartir lo que yo sé. Ahora que estoy adquiriendo muchos conocimientos, y claro buscaré el vocabulario porque son muchos términos que aun no digiero, pero como que tengo la capacidad de explicarlos y me va bien. Además siento una liberación en mi persona, de que lo que yo puedo hacer lo tengo que compartir y al compartirlo pues ayudo a que las personas se liberen también. Creo que entre más les comparta algunos conocimientos, algunos temores se les van a ir quitando, porque es falta de conocimientos. Nos han pisoteado por muchos años, nos hicieron creer cosas que no son y no teníamos la capacidad de enfrentar. Aquí es muy común el que nos amedrenten, de que si andas en algún movimiento no falta quien te critique. Pero yo ahorita me siento con la capacidad de enfrentar a quien quiera debatir sobre el tema relacionado con el río Sonora y eso me hace una persona más libre.

 

¿Qué cree que pueda pasara ahora que se está organizando y que están aprendiendo a adaptarse para enfrentar los problemas?

Lo que yo espero en mi persona es poder transmitir esta seguridad que estoy sintiendo. Una seguridad que hace dos años no la tenía y por lo cual no era capaz de decir que tengo derecho al agua, a la vida, y andaba sin saber qué hacer. Ahora tengo los argumentos para y la capacidad de transmitirlos a mi comunidad para que también entiendan que no necesitan ser profesionales para que se expresen con libertad. Las personas adultas tienen conocimientos enormes pero alguien se encargó de decirles que eso no se debía platicar. Pero cuando uno va con la intención de entablar la conversación con estas personas, la misma plática da para que te compartan cosas muy importantes.

 

Normalmente las personas aquí se empiezan a confluictuar sin siquiera llegar al problema. Pero a ahora varios compañeros hemos aprendido a manejar estas situaciones y algunas personas han entendido. Pienso que no vamos a tardar en hacer que entiendan todo esto de los derechos humanos, pero sobre todo esas violaciones tan enormes de empresas como esta minera, que aunque este distante un poco de nuestra población, si nos afectan. Tenemos que verlo como un acto humanitario donde las personas son violentadas y se sienten solas. Por eso es importante hacer reuniones, para entender y hacer que la gente comience a liberarse.

 

 

 

La XXI Legislatura de Baja California defraudó a las víctimas

  • Víctimas de la violencia y familiares manifestamos nuestro extrañamiento ante la suspensión indefinida que decretó hoy el Congreso a solicitud del Ejecutivo que echa la ley de víctimas local al limbo parlamentario.
  • Esperamos que con el inicio de la Legislatura XXII por fin se cumpla con lo dispuesto por la Ley General de Víctimas.

 

Los censores

Mi solidaridad con Javier Sicilia, poeta y ciudadano.

El asedio a la libertad de expresión crece y se adapta a los tiempos. Desean domesticarnos, intimidarnos, silenciarnos. ¿Quiénes son, cuáles son sus métodos y qué podemos hacer?

Me inicié en el periodismo bajo el viejo régimen. Cuando escribí mi primera columna en el Guadalajara de 1971 ya sabía que Bucareli decidiría cuándo había transgredido los límites no escritos. Lo confirmé en el primer texto que publiqué en un diario capitalino donde pensé, había más libertad. En 1974 la Dirección Federal de Seguridad destruyó un suplemento cultural porque califiqué a Carlos Hank González de político enriquecido. Esa época terminó y Gobernación es un tigre artrítico y desdentado.

Empeoramos porque la fragmentación del poder multiplicó los censores. Ahora tenemos que preocuparnos por una avalancha de corruptos, ineptos y por esos “jefes de plaza” que imponen la ley del Estado paralelo. Cuando no les funcionan los halagos o los dineros vienen las intimidaciones o las ejecuciones. La semana pasada, por ejemplo, amenazaron a Álvaro Delgado y Javier Sicilia de Proceso y Julio Hernández López de La Jornada. El riesgo es tan real que Freedom House pone a México desde hace años en la categoría de “país no libre” y la Federación Internacional de Periodistas (FIP) nos da el tercer sitio entre las naciones más peligrosas para el ejercicio del periodismo.

Los censores renuevan sus instrumentos. En el segundo informe trimestral de Artículo 19 se habla de los “mecanismos judiciales o administrativos” para atacar a periodistas. En las últimas semanas MVS Radio demandó a Carmen Aristegui por “daño moral”, mientras que el expresidente del PRI Humberto Moreira me exige que le pague “al menos” 10 millones de pesos porque dañé, con lo dicho en  un texto, sus “sentimientos, afectos, creencias, decoro [y] reputación”. ¿Actúan por iniciativa individual o por encargo de algún poderoso disgustado? Ese tipo de demandas —que se hacen comunes— desgasta por los costos en energía, tiempo y dinero dedicados a responderlas.

El gremio tiene con qué defenderse. Lo ideal sería una cohesión por demás irrealizable en las condiciones actuales. Resulta más práctico pedir a los múltiples organismos que defienden en México la libertad de expresión que adopten una agenda mínima. Estoy pensando, por supuesto, en la Asociación Mexicana de Derecho a la Información, Amnistía Internacional Sección México, Artículo 19, Freedom House y  Propuesta Cívica, entre otras. Ellos pueden armar una estrategia apta a la emergencia que se vive. 

Una tarea es presionar más a las instituciones del Estado creadas para proteger periodistas amenazados. Tienen muchísimo más presupuesto que resultados. Son dependencias pesadas y burocratizadas que se distinguen por la pasividad cuando los tiempos exigen proactividad. Lo demuestro con el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, que está dentro de la Secretaría de Gobernación, éste ha ido mejorando pero sin ir al fondo de los problemas.

Aquí el ejemplo.

Resulta natural que por la revolución tecnológica que vivimos, el periodismo digital sea el más golpeado. No sólo eso, sino que las redes sociales son utilizadas con regularidad para agredir e intimidar a periodistas por encargo de algún poderoso. Hace meses documenté ante el Mecanismo una agresión de este tipo en mi contra; había indicios de que venía del gobierno de Veracruz. No hizo nada porque está imposibilitada para investigar pero tampoco lo solicitó a la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra de la Libertad de Expresión de la PGR que tampoco se interesó en el asunto. Estamos ante un patrón bastante conocido: el Estado pronuncia discursos, asigna presupuestos y crea instituciones pero la situación empeora y la comunidad sigue en la indefensión.

La ofensiva contra la independencia periodística es un hecho tan demostrable como la falta de capacidad o voluntad del Estado para proteger seriamente a la libertad de expresión. Para que la situación mejore la iniciativa debe salir de los afectados; a nosotros corresponde tejer los acuerdos mínimos y elaborar una agenda de protección que permita preservar una libertad de expresión asediada.

 

 

 

Polígonos de paz

Estamos tan obsesionados con los partes de guerra que minimizamos la construcción social de polígonos de paz. Lo argumento con lo sucedido en Playas de Altata en el municipio de Navolato, Sinaloa.

Les ahorro las cifras y les dejo un resumen sobre los sinaloenses. Pese a la fama del Cartel de Sinaloa, los habitantes se sienten más seguros que los de Morelos. Una explicación es que, si bien la tasa de homicidios es históricamente la más alta del país (en algunos años otras entidades superan a Sinaloa), la dinámica delictiva de sus carteles es menos brutal que la utilizada por los Zetas.

Los sinaloenses son profundamente infelices. Según una medición se encuentran en el penúltimo lugar sólo superados por Guerrero. El estado de ánimo podría deberse a la creencia de que su vida está controlada por poderes externos, a que viven con la zozobra de la incertidumbre (es uno de los estados que más temen convertirse en víctimas) y a su escaso tejido social. Mientras que en la Ciudad de México hay 50 organismos de la sociedad civil por cada 100 mil habitantes, en Sinaloa solamente hay 13 (Tamaulipas tiene 7 y el Estado de México 12). En suma, seguros pero insatisfechos.


En ese contexto es meritoria la construcción de un polígono de paz en Navolato, el municipio de Sinaloa con más homicidios durante la última década. Los dos mil habitantes de Playas de Altata (a 40 minutos de Culiacán) estaban controlados por cien sicarios. Un empresario, Javier Llausás, harto por la situación, estudió el exitoso programa Tijuana Innovadora y, asesorado por el Instituto de Economía y Paz, organizó a la ciudadanía para recuperar el territorio. Se acercó a los medios de comunicación (“indispensables” me comenta) pidiéndoles que transmitieran buenas noticias. Luego logró que las autoridades estatales enviaran un Grupo de Elite que detuvo o expulsó a los sicarios. Llausás reconoce en conversación que no fue “tan complicado porque eran de niveles inferiores”. Los grandes capos optaron por retirarse. Otro ingrediente fue la reactivación de la economía para ofrecer empleos a los jóvenes.

Ésta y otras experiencias dejan varias lecciones: 1) las iniciativas más sustentables son las nacidas de la sociedad con metas viables y buenos liderazgos; 2) es imperioso que los medios de comunicación difundan las buenas noticias (cuando las haya, por supuesto); 3) se requiere de la asesoría de organismos civiles y de académicos conocedores de las dinámicas de la violencia estatal y criminal; 4) ayuda respaldarse en la pléyade de actores internacionales preocupados por los mexicanos; 5) es necesario algún tipo de entendimiento con el Estado.

Quienes me han leído saben que soy crítico de la estrategia bélica seguida por los gobiernos de Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto. Dicho esto, al interior del Estado siempre ha habido dependencias, personas y programas que responden a peticiones ciudadanas razonables y viables. Un ejemplo serían los primeros años de la Subsecretaría de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación. El Presidente cometió un error al quitar a Roberto Campa para poner en su lugar al presunto delincuente electoral Arturo Escobar, quien interrumpió un círculo virtuoso que Alberto Begné ahora intenta recuperar.  

Afortunadamente la sociedad ya entendió que no puede sentarse a esperar que el Estado formule una estrategia integral para derrotar a los criminales. Por todo el territorio están multiplicándose iniciativas ciudadanas para apropiarse de los espacios públicos requisados por violentos protegidos por funcionarios corruptos. Desconozco el número de polígonos de paz creados por la sociedad. Tengo la impresión que son muchos más que los 247 polígonos de intervención (o de riesgo) identificados por el actual gobierno federal en todo el territorio.

 

Los clásicos de la guerra siempre han reconocido que los conflictos también se libran en los corazones y las mentes. Resulta, por tanto, irracional e ilógico que nos apasionemos tanto con las matanzas o frivolidades de los capos y sus organizaciones y tan poco con las buenas noticias que está escribiendo la sociedad, como en Playas de Altata, Sinaloa. En palabras de Javier Llausás “somos más los buenos que los malos."

 

 

 

Julio en Sonora: Río Sonora a dos años del derrame

Se acaban de cumplir dos años del fatídico derrame de 40,000 m3 de tóxicos mineros, producto de la lixiviación del cobre en la mina Buenavista del Cobre de Grupo México.  Los afectados la conmemoraron con varias actividades de protesta y de concientización a lo largo de toda la cuenca del Río Sonora, desde su nacimiento en el ojo de agua de Arvallo en Cananea hasta en el H. Municipio de Ures.

A lo largo de los dos años que se cumplen del derrame, se han creado varias agrupaciones de pobladores afectados y asociaciones civiles que han reclamado por los derechos humanos de la población, que debido a la contaminación de la cuenca se les violentó su derecho al acceso al agua de calidad, a la salud y a un medio ambiente sano. A cambio, tanto la empresa como las autoridades federales competentes (Conagua, Semarnat y COFEPRIS), hicieron una serie de promesas que no se ven por ningún lado; todo lo contrario, únicamente se ve el abandono y la violencia institucional contra una población vulnerable.  Debido a la pluralidad de organizaciones que se han enfocado en trabajar en la búsqueda de la justicia ambiental para la cuenca del Río Sonora, es que el 9 de julio la Red Fronteriza de Salud y Ambiente AC, Comités de Cuenca Río Sonora, PODER y el Sindicato de Trabajadores  Académicos de la Universidad de Sonora (STAUS) convocó a las mesas de trabajo “Río Sonora a dos años: Balance y propuesta de participación ciudadana. Encuentro para el dialogo, intercambio y acción” las cuales se llevaron a cabo en el municipio de Aconchi. El propósito fue comenzar a crear lazos de dialogo entre las mismas organizaciones ciudadanas, así como dar una señal de unidad entre todos los afectados y las organizaciones que los acompañan y los apoyan en su proceso de lucha.

El encuentro permitió que las diferentes organizaciones reconocieran sus objetivos comunes, pero que al mismo tiempo vieran sus diferentes naturalezas, procesos y maneras de trabajar, para poder así  colaborar más adelante. Las diferencias entre estas organizaciones han hecho que sea complicado realizar acciones en conjunto pero aun así se logró que para este segundo aniversario se coordinaran las acciones para mostrar que todos buscan la justicia ambiental y que se les cumpla a los afectados con las promesas que en un principio el Fideicomiso Río Sonora, así como las dependencias de gobierno y la empresa, hicieron para resarcir el daño.

Las actividades que al final se realizaron para conmemorar los dos años del fatídico 6 de agosto fueron en Ures, Bacanuchi y Cananea. En la primera hubo una concentración en la plaza de Ures por parte del STAUS y el Frente Unido por el Río Sonora de Ures, una A.C. que formaron algunos pobladores de ese municipio a los pocos meses después de ocurrido el derrame. En Bacanuchi, los Comités de Cuenca del Río Sonora, junto con PODER, tuvieron una concentración en la plaza, donde los líderes ejidales del Río Sonora firmaron un acuerdo para frenar el crecimiento de la actividad minera en sus tierras. En Cananea, miembros del sindicato minero de la sección 65 y del Frente Unido todos juntos contra Grupo México, formado cuando pobladores y mineros tomaron la estación de rebombeo Los Patos de Buenavista del Cobre en marzo del año pasado, se manifestaron afuera de la puerta diez de la mina y de allí realizaron una movilización a la frontera con Estados Unidos para pedir la intervención del vecino del norte.

Los secretos de Grupo México

El mismo fin de semana que se organizaron las mesas de trabajo “Río Sonora a dos años: Balance y propuesta de participación ciudadana. Encuentro para el dialogo, intercambio y acción” en Aconchi. El diario de circulación estatal Expreso dio a conocer que en la página del Fideicomiso Río Sonora se había subido el informe de los investigadores de la UNAM en el que se daba a conocer los daños a la vegetación y a la fauna que se generaron por el derrame de tóxicos.

Rápidamente la nota del Expreso captó la atención de organismos interesados por el caso del Río Sonora. Otros medios de comunicación y la sociedad en general visitaron también la pagina del Fideicomiso y de Semarnat para ver que el documento había sido dado de baja al poco tiempo de que la nota fuera viralizada. Inmediatamente, aparecieron las manifestaciones de inconformidad por la opacidad con la cual el Fideicomiso mostró que maneja la información que a los ciudadanos les interesa tener. A los días se vuelve a subir el documento, pero aun así la confianza no se pudo recuperar.

Ahora, después de los dos años del derrame, los reclamos que se hacen por parte de los afectados y de las organizaciones que les han ayudado son muy claros:

I) El suministro de agua potable de acuerdo a estándares internacionales emitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

II) El acceso a servicios de salud especializados para atender afectaciones derivadas de la exposición a metales pesados.

III) El acceso  transparente y eficaz a la información relacionada con el caso Río Sonora, a nivel local, estatal y federal, así como información privada que sea de relevancia para las comunidades afectadas.

IV) Promover y facilitar el compromiso y la participación de las autoridades de gobierno en los temas que afectan a las comunidades que representan.

A dos años del derrame, el Fideicomiso únicamente a querido dividir a las comunidades a través de la repartición de dinero, beneficiando siempre a quienes están mejor relacionados con el poder político. Pero también, tanto la empresa como las autoridades de gobierno, han apostado por el olvido y la muerte lenta, ocultando información, actuando de manera poco transparente, así como faltando a su palabra, no cumpliendo con las acciones de resarcimiento que prometieron recién ocurrido el derrame. Aun no están las plantas potabilizadoras de agua, ni la Unidad de Vigilancia Epidemiológica y Ambiental de Sonora (UVEAS), ni los pozos nuevos; lo único que está es el abandono, la negligencia, la corrupción y la impunidad, que poco a poco comienza a enfermar y acabar con la vida de manera silenciosa a miles de afectados. Aun así, la dignidad de los pobladores no la han podido callar, y a dos años se conmemora y protesta por todo el río Sonora el derrame que les destruyo la tranquilidad.

Semáforos en rojo, tiroteos en las calles.

Todo el año, la sensación de inseguridad ha crecido tanto en Hermosillo como en Cajeme y cada vez es más común saber de tiroteos en las calles provocados por ajustes de cuentas por parte del crimen organizado. Los semáforos delictivos de los dos municipios se mantienen en rojo en cuanto a homicidios y cada vez más tipos de crímenes comienzan a manifestarse con frecuencia en las dos ciudades sonorenses. También es inevitable reconocer que el fenómeno de las desapariciones comienza a darse en la entidad, algo que comienza aumentar la sensación de inseguridad.

Los ajustes de cuentas están marcando a la sociedad sonorense y al mismo tiempo revelan que el incremento de homicidios se debe a un reajuste de las fuerzas del crimen organizado en la entidad en la cual se involucra a la clase política y a servidores públicos. Tanto en el caso de los dos jóvenes hermanos, uno de 18 años y el otro apenas de 12, acribillados por las AK-47 de los sicarios en la laguna del Naínari en Cajeme; así como el del ex jefe de la policía de Obregón que fue asesinado en una popular taquería de la ciudad de Hermosillo el mediodía del 5 de agosto, es inevitable no reconocer la relación con los funcionarios públicos de Cajeme.

En el caso de los hermanos asesinados se descubre que eran sobrinos de Emma Coronel, esposa del Chapo Guzmán e hija e Nacho Coronel, es decir eran jóvenes de una de las familias más importantes del crimen organizado. Por otra parte, al conocer a los familiares de los jóvenes se van descubriendo los puentes de sangre y familia del crimen organizado con la clase política de la entidad, porque estos jóvenes resultaron ser hijos de Elizabeth Orduño Manzanares, hermana del director de Recursos Humanos en la dirección de Seguridad Pública Municipal, y del difunto Sergio Coronel Ibarra,  excabecilla de los cárteles de Sinaloa, Juárez, Jalisco y Milenio, también sobrino de Nacho Coronel. Si a esta ejecución le agregamos la de Fernando Isaac Apodaca Lauterio, ex jefe de seguridad de Cajeme, vemos que se reacomodan las fuerzas del crimen organizado y los pactos que se tienen con el poder político de la entidad. Las reglas están cambiando y todo indica que Sonora se volverá cada vez más violenta.

 

 

 

NUESTRA APARENTE RENDICION | 2010

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